LOCURA

Hablando con unos y otros se menciona con cierta frecuencia esta palabra: ¡esto es una locura!, ¡menuda locura de vida!…y pensé en aventurarme a jugar con ella.

A priori, no parecía muy compleja la cuestión, pero he aquí mi sorpresa cuando buscando entre los que saben de etimología descubrí que no hay acuerdo ni consenso con respecto a su origen.

Unos dicen que ha derivado de una palabra árabe (layqa que significa tonta o estúpida), otros que opinan que del latín “luscus”(quien tuerce la vista) o de “lucus” que significa luz también en latín.

Otros apuntan a que deriva de “locus” que significa en ese mismo idioma, lugar, y por tanto, hablaríamos de alguien cuya mente está en otro lugar, o del verbo “loqui” que significa hablar mucho, asociándose al loco la imagen de quien habla mucho sin sentido.

No os engañaré, este último argumento llamó mi atención por el vínculo que desde antiguo se reconoce entre el inconsciente, el mundo emocional y la luna.

Foto:  Michelle Raponi _Pixabay

Pensaba en: a quién catalogamos como loco y quién establece los parámetros por los que se rige la cordura y/o la locura.

Según he leído, la primera vez que se le dió un nombre a la locura como categoría para ser estudiada se la llamó “alienación mental” y se vinculó su origen a un exceso en las pasiones.

En las cartas del Tarot, el loco, parecía pasar de puntillas por el mundo, rozándolo, pero sin embarrarse y su semblante solía parecer alegre. ¿Alegre fruto de la espontaneidad? ¿Quizás fruto de la irreflexión?

En un mundo donde el exceso de control y los pocos espacios que nos damos para conectar con nosotros mismos llevan a la depresión, a la tristeza y cada vez a más conductas que propician que los individuos deseen salir de este mundo, ya sea usando las drogas, cada vez más sofisticadas; ya sea a través de entornos sintéticos provistos por la simulación informática; ya sea simplemente desapareciendo de esta realidad suicidándose, y pensemos que ha habido un incremento de casi un 6% el año pasado en los suicidios registrados en España en 2022 que ya rondaba un número espeluznante: 4227; en ese mundo, digo, no parece que la “cordura” sea el único camino a explorar y me explico, porque no pretendo atisbar conductas antisociales…

Michaela- Germany- Pixabay

 

La Sociedad, nosotros, hemos diseñado una delimitación territorial de lo que es una conducta aceptada o no, un pensamiento apropiado, o no, un sentir bueno o malo.

No sé en qué momento hemos dejado de cuestionar esas “normas”; muchas de ellas pensadas en aras a una buena convivencia social, y razonables; otras simplemente limitan la expresión de cada uno de nosotros sin razón alguna … y nosotros, que somos esa sociedad, inconscientemente lo abonamos. Lo abonamos con nuestro juicio y nuestra opinión gratuita.

Oía a alguien apuntar que la locura, lo-cura…y recordé como en algunas circunstancias yo me he permitido ciertos momentos de lo que he llamado :“locura mental transitoria”, etiqueta que, viniendo del mundo del derecho, no es muy original.

¿Qué era esa locura mental transitoria? Una exploración, en mi caso, exenta de peligro para mí y para los demás que podía abrir la posibilidad a una percepción distinta de la realidad, a eliminar el corsé que ahoga, el calzado que aprieta, un cinturón que estrangula y que no he cuestionado…pero eso sí, que están aprobados y ratificados por quien quiera que tenga la autoridad para hacerlo…

¿Invita eso a acciones disruptivas? Otra palabra interesante…

Sólo lanzo la posibilidad; abro una ventana, para que, desde el sentir, el juicio y la suavidad con nosotros mismos seamos capaces de curar esta locura en la que nos hemos metido. Quizás un poco de locura, lo cura.

Luz y alegría

Tundra

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EXPRESION

No puedo imaginar al ser humano sin que haga uso de lo que esta palabra significa: ex -presión, esto es, sacar hacia fuera…

No hace falta que haya otro que lo escuche o que lo atienda, pero sí la posibilidad de poder “sacar presión” de aquello que se lleva dentro y que no puede seguir ocupando más espacio, ya sean ideas, sentires, emociones…

Es como la válvula de una olla a presión, o un canal secundario que alivia un circuito cuando éste se sobrecarga.

La manera de expresar de cada uno, su manera de “sacar hacia fuera la presión”, es distinta, y todos reconocemos esa diversidad que caracteriza a las personas que nos rodean: algunos necesitan la acción, el movimiento; otros seguramente necesitan comunicarse con sus semejantes, o con las plantas o con cualquier ser viviente; otros para liberar esa “presión” necesitan de su soledad y de enfocar su atención en algo creando un paréntesis suspendido en el aire…en fin, tantas opciones, casi, como personas pudiéramos conocer, eso sí, con alguna similitud a groso modo: hay un recipiente, nosotros, que debe ser “liberado”.

La liberación de dicha presión puede tener distintas manifestaciones, algunas más aceptadas socialmente que otras, esto es, alguien puede necesitar liberar el entusiasmo que le generó haber descubierto algo trascendente para su vida, o para la de los demás y llena el espacio de un color estimulante, chisporroteante; en otras ocasiones, puede necesitar liberar tensiones internas, desconciertos, tristezas y se tiñe entonces la atmósfera de un color que recuerda a una borrachera turbia (cualquiera que sea la imagen que eso os evoque).

Y mientras pienso en la necesidad del ser humano de expresar, de quitar presión hacia fuera, me pregunto:

¿En cuantas ocasiones tenemos la posibilidad de expresarnos?

No contestes rápido…

¿Cuán condicionada está nuestra expresión al entorno en el que vivimos, a ser adecuados, a ser correctos, a no ser juzgados?

¿Cuánto ajustamos nuestra expresión para no ser excluidos de nuestro grupo de pertenencia y en cuantas ocasiones aun pareciendo que hacemos bandera de nuestra nativa expresión reconocemos a nuestro Ser en ella?

¿Podemos considerar aquellos supuestos como “ex -presión”? ¿Es un sucedáneo que deja salir algo del contenedor para que no se desborde? ¿Por qué existe la necesidad de liberarlo? ¿Qué tendría que pasar para que no necesitásemos sacar presión hacia fuera?

Son muchas las preguntas, y pocas son las respuestas … generalizar es siempre una mala aproximación… en cualquier caso, parece que la necesidad de expresar es connatural al ser humano y mientras no averiguamos de qué manera podemos fluir sin generar “presión” estará bien expresarse de la forma y manera que cada uno necesite para que esa “presión” no acabe convirtiéndose en una patología…pero eso, lo abordaremos en otra ocasión.

Mientras tanto, sentiros libres de Ser vosotros mismos expresando lo que sois en la realidad en la que vivimos.

Luz y alegría

Tundra

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Abre tus brazos

¿Lo oleis?

Hoy segaron los campos de avena y en el aire quedó un perfume dulzón, seco y al tiempo acogedor al que siguió un atardecer bañado por el aroma que yo asocio al verano, el jazmín, sí, ese característico de los jardines del sur de España que te embriaga cuando te acercas y que a mi me lleva a mi niñez y a largos paseos en noches calurosas.

El verano con toda su expansión nos llena de energía y en este último encuentro, de nuevo, antes de unas merecidas vacaciones, me gustaría que sintiésemos, que sintiésemos nuestro impulso.

Quizás sólo me ocurra a mi, pero hay algo en el verano que me invita a expresarme, a abrirme, a desplegar las alas.

Muchos de los impulsos importantes que tomé en mi vida, los tomé en esta estación que me vio nacer y que invita a abrir los brazos para ofrecer y para recibir.

Una estación que viene coloreada de alegría, de risas y compartires quizás por que el día es largo y el sol nos ofrece muchas horas su presencia, quizás por qué nuestro sol interno resuena con él y abre la caja de pandora, una caja que nos ofrece transformación y cambio; un cambio que hará que nuestro sol interno no se apague en los inviernos de la vida y podamos lucir quienes somos en cualquier estación, dándole la intensidad que requiere el momento.

Os invito a que durante este verano os bañéis en el mar.

Por suerte yo lo haré en las playas de la infancia donde encuentro inspiración, limpieza, renovación y abrazos.

Hacedlo, cada uno en las aguas que le queden más cercanas, para unos un rio, para otros un lago, para otros mares infinitos…y ofrecedles aquello que os pesa y permitiros recoger aquello que os ofrezca.

La semilla de lo que os ofrezca plantadla y regadla con constancia, paciencia y sobre todo mucho amor…quizás os sorprenderán los cambios que se operen en vuestras vidas.

Sólo una advertencia, aviso para navegantes, si recogéis muchas semillas de esos intercambios con el mar, no las plantéis todas, escoged aquellas en las que deseéis poner vuestra energía, una o dos. Quizás ahora con la euforia del verano nos sintamos tan poderosos que queramos embarcarnos en mil y una aventuras;  no obstante, la vida no es un cenit constante… Si escogemos  y no sucumbimos a nuestra ambiciosa imprudencia no nos ahogaremos en la vorágine y veremos frutos que jamás imaginamos.

Os deseo baños de amor, abrazos largos y noches serenas de compartires.

Tu y la luna, tu y los otros…tu y tu.

Luz y alegría

Tundra

Que tengáis buenas vacaciones de verano. ¡ Nos vemos en septiembre!

Tundra

 

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