Me llegó por casualidad hace unos días un poema precioso y se me saltaron las lágrimas al reconocer a muchas mujeres de tantas generaciones renunciando a sí. Y recalco, no fueron todas, ni fue siempre.
Otras no lo hicieron, y vivieron felices sus vidas con lo que escogieron o alguien escogió por ellas y pudieron adaptarse en esa elección …quizás una posición inteligente…pero ¿cuántas tuvieron que tragarse sus lágrimas ante la frustración y la impotencia de no poder ser quienes eran o querían llegar a ser?
No hablo sólo de profesiones, si no de la imposibilidad de poder expresarse como eran para no ser juzgadas: demasiado espontanea, poco elegante, falta de corrección…la lista podría ser interminable, llena de pequeñeces que achicaban y las mandaban con sus sueños a un rincón.

Actualmente, pareciera que la mujer se ha liberado (sea lo que sea lo que para cada uno signifique eso) y seguramente en muchas ocasiones así es; no obstante, cuantas limitaciones internas a deshacer que todavía subyacen en la psique femenina.
Y da igual la edad, se aprendió en sociedad, se mamó en las calles y en la escuela, entre nosotras con comentarios poco afortunados que juzgaban a otras, que tildaban de “errónea” la elección de alguna por no estar dentro de los límites de la tolerancia social.
Y esa pobre, sobrevive revelándose o camuflándose para que no le corten las alas cuando sólo quiere ser ella: Ser mecánico. Vestir estrafalariamente. Cantar por la calle. Pintar ese cuadro que lleva dentro, o criar a sus hijos de forma diversa… y eso requiere tolerancia.
Tolerancia con una misma, para darse el permiso de ser diferente y quedarse sola si hace falta… Qué mala es la soledad y el rechazo. ¡Lo que el ser humano es capaz de hacer por evitarlos!
Hubo un tiempo en que los rolles nos robaban el tiempo, ahora coexisten algunos de ellos con otros ladrones más sutiles. ¡Cuánto engaño! y cuan preciosa oportunidad para cerrarles la puerta si queremos; sólo hay que identificarlos.
Mujeres, hijas, madres, abuelas, tías, sobrinas…
¿Y si…? Nos lo permitimos, ¿Y si… nos damos ese espacio? ¿Y si … conectamos con lo que nuestro corazón anhela y le somos fieles para cambiar el paso?
Quizás tengamos que amarrar bien nuestra vela, y cruzar tempestades… o…quizás se diluyan las nieblas que turbaban nuestra visión y, nos demos cuenta de que era un espejismo y sólo teníamos que pasar a la acción para que el camino se allanase… y no era tan grave como lo pintaban, y no era tan arduo como lo pensamos.
Que elija tu corazón, ¡que elija! Y, ¡hazle caso!, que no te atrape la vida sentada en una silla inmóvil diciendo: lo dejé para mañana y el mañana nunca llegó y, ahora ni fuerza tengo para sostener los silencios creativos que llenaban mi vida y hablo por los codos para llenar un vacío que se debió de llenar de sueños hechos realidad.
Os dejo el poema de Magdalena Sanchez Blesa(https://www.magdalenasanchezblesa.com/), no tiene desperdicio y si sólo de refilón te sientes identificada…toma acción, sal a la calle y encuéntrate en ese banco frente al mar, en esa plaza junto al parque, cómprate una flor y regálatela porque eres única, y tú, lo vales.
Y no dejes para mañana lo que hoy puedes entregar al mundo por que como dice Magdalena: no hay como tú nadie en el mundo,
porque en el mundo, como tú, no hay nadie.

Sería estupendo que la autora lo recitara, pero para los que escucháis habitualmente el audio lo haré yo… No obstante, si la buscáis la encontrareis y os enamorará como recita.
No te das la importancia que mereces,
y vas dejando que la vida pase,
y para ti no hay tiempo casi nunca,
y nunca te regalas un detalle.
Y corres, por la prisa de los otros,
y llegas a tu vida siempre tarde,
y va pasando el tiempo, y va pasando,
y vas envejeciendo en el paisaje.
Y no se te pregunta por tu risa,
que se fue diluyendo con la tarde.
Y siempre los demás, y para cuándo
una cita contigo en cualquier parte.
Te necesitas más de lo que piensas
y nunca te detienes a escucharte,
y tienes tantas cosas que decirte,
pero no te pareces importante.
Y siempre tú después, y siempre luego,
y siempre, para ti, más adelante.
Y siempre tú detrás, y siempre nunca,
y el tiempo, que se va sin esperarte.
Queda contigo en un lugar hermoso,
lleva una flor para identificarte,
y cuéntate la historia de tu vida,
ya verás como vas a enamorarte.
Porque no hay como tú nadie en el mundo,
porque en el mundo, como tú, no hay nadie.
Y siempre los demás, y siempre luego,
y vas envejeciendo en el paisaje.
Y nunca tus asuntos lo primero,
y déjalo pasar que no hace falta,
y acaso el mes que viene, si se puede.
Y el tiempo, que te agacha la mirada.
Y tú, cuando los años lo permitan,
y tú, cuando esta crisis un día pase,
y tú cuando se pueda en otra vida,
y tú nunca jamás de los jamases.
Y el tic tac del reloj en tu muñeca,
y vas envejeciendo en el paisaje.
Luz y alegría
Tundra

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Hola guapa, creía que no habías escrito nada y, no sé como he dado con tu relato, ahora voy a ver.
Es muy bonito y, como siempre, para aprender.
Si que lo había escuchado y no sé si tu tía Ade, lo tiene grabado en un audio.
De verdad, no tiene desperdicio.
De nuevo gracias por compartir. Un abrazo fuerte para ti 🤗
Muchas gracias Marisol. Bss…en unos días cuelgo el del mes de marzo;-)