¿Y tú, estás alineado?

¿Alguna vez te has detenido a escuchar el eco de tus propios pensamientos? Tal vez hayas notado que tu mente sigue un camino, tu voz otro, y tus actos terminan en un lugar completamente distinto. Esta desconexión interna es más común de lo que parece.

Dentro de nosotros conviven tres fuerzas fundamentales: el corazón, que impulsa nuestros movimientos; el cerebro, que sueña y planifica; y la palabra, que da forma y fuerza a la relación entre ambos. Imagina por un instante cómo sería vivir en perfecta sintonía interna, donde cada sentir profundo encuentra el pensamiento certero y la palabra clara para explicarse al mundo y convertirse luego en acción.

En la vida cotidiana, solemos experimentar una disociación entre lo que sentimos, pensamos, decimos y hacemos. Esto genera insatisfacción, ansiedad y una sensación de vacío. Sin embargo, cuando logramos alinear corazón, mente y palabra, surge una coherencia interna que se traduce en autenticidad, bienestar y poder creativo.

La ciencia ha demostrado que el corazón no solo es un órgano físico, sino que posee su propio sistema nervioso, capaz de enviar información al cerebro e influir en nuestra percepción, atención y memoria. Cuando el corazón está en coherencia, se produce un estado óptimo que favorece la creatividad, la claridad mental y la acción efectiva.

La palabra, por su parte, es el puente entre nuestro mundo interno y el externo. Tiene una capacidad creadora enorme: puede transformar realidades, influir en las emociones propias y ajenas, y modificar nuestro entorno social.

En un mundo que nos invita a la dispersión —por las prisas, las expectativas ajenas y la costumbre de callar lo que sentimos—, la verdadera plenitud surge cuando lo que piensas, dices y haces se convierten en una sola melodía. La acción consciente brota de la integración entre la energía del corazón, la lucidez del pensamiento y la creatividad de la palabra.

Esta integración no solo es una necesidad individual, sino también colectiva. En las relaciones humanas, la autenticidad y la empatía florecen cuando somos capaces de expresar, a través de la palabra, el mensaje del corazón, ordenado por la claridad del pensamiento. La calidad de nuestra comunicación y la energía que ponemos en la acción compartida determinan nuestra capacidad de crear juntos nuevas realidades.

Cultivar esta conexión implica desarrollar autoconciencia, escucha activa y la capacidad de alinear intención, palabra y acción. Es un proceso de aprendizaje continuo, que requiere atención, práctica y apertura.

En estos tiempos, conectar con nuestro corazón y con el corazón colectivo es más urgente que nunca. Es ahí donde reside el poder de crear, transformar y ofrecer lo mejor de nosotros mismos.

Sentir, pensar, decir y actuar en coherencia es el camino hacia una vida plena y auténtica, tanto para uno mismo como para los demás.

Si has llegado hasta aquí, es porque ya has mirado dentro de ti, o alguien en ti desea hacerlo. Es un viaje precioso que, una vez iniciado, te llevará a lugares insospechados.

Las vacaciones son un momento ideal para reconectar contigo mismo, lejos de la carrera diaria y las listas interminables de tareas. Date espacios de silencio y escúchate; quizá una voz olvidada encienda una nueva llama en tu interior.

Te deseo unas felices vacaciones y si te apetece, volveremos a conversar en septiembre, quizás desde otro lugar…

Luz y alegría,
Tundra

Tundra

 

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UNIVERSO

Uno de nuestros lectores me sugirió indagar sobre la palabra Universo… y con ella, cerraremos este año nuevamente hasta el mes de septiembre, en el que iniciaré una nueva conversación con vosotros a través de una propuesta distinta para continuar nadando en nuestros espacios internos.

Hace unos días y con ocasión de un viaje pude escuchar muchas conversaciones.

Como quiera que los españoles somos muy expresivos, no pude dejar de escuchar las conversaciones que me rodeaban y pensé en la palabra que me había sugerido nuestro lector: Universo.

Había varias personas que debían ir a algún evento multitudinario y en su conversación utilizaban la jerga propia de su colectivo, hablaban de atuendos idóneos a lo que se iba a desarrollar e incluso su manera de moverse tenía su propio sello y pensé en que cada uno vive en su universo.

Un universo decorado, diseñado por nuestros intereses, por todo aquello que escogemos, por todo aquello que nos muestra el sendero que cada uno de nosotros tiene que recorrer.

Un sendero que nos lleva de nuestro universo particular, nuestro” yo” a nuestro origen.

Me pregunto, cuánto nos lleva el yo a la individualidad y cuán lejos podemos estar de la Unidad que somos, ese Uno, del que todos procedemos y al que todos tendemos en nuestro camino de vuelta a casa.

Imagen de Barbara en Pixabay

Etimológicamente, la palabra Universo está compuesta de dos partes: unus (uno) aquello que no está dividido y versus participio pasado de “vertere” que indica un movimiento giratorio, así que algunos lo resumen como uno y todo lo que le rodea o gira a su alrededor.

Me pregunto, en esa capacidad de elección que todos tenemos, qué es lo que escogemos para que forme parte de nuestro universo.

¿Hacemos elecciones conscientes, o por el contrario damos acceso a todo lo que se nos presenta?

Cuando elegimos conscientemente damos paso a unas cosas y dejamos de lado otras; como decía la vecina de mi suegra: “soplar y sorber no puede ser” y, parece que eso lo sabemos en teoría.

La sociedad en la que vivimos nos bombardea constantemente con los intereses de cada cual. Inconscientes a ello, algunos sufren de indigestión al no filtrarlos, otros acusan una saturación de los sentidos si no nos paramos  y otros muchos apuestan por la vida slow. ( vida lenta) ¿Será este un nuevo producto para consumir? o ¿será una opción de vida en la que nos demos el tiempo para mirarnos y darle la mano a lo que Somos?

Dicen que teoría sin práctica que nos ayude a integrarla , poco puede aportarnos al margen de frases bonitas.

Quizás el período que se inicia ahora, para muchos, esas esperadas vacaciones, sea una buena ocasión para preguntarnos conscientemente qué dejamos que entre en nuestro universo y qué no.

Según mi experiencia, en el silencio podremos encontrar las intuiciones que nos guien en ese proceso.

Os deseo unas felices y reparadoras vacaciones en el universo que queráis vivir, porque la vida, es una elección constante, no lo olvidemos.

Luz y alegría

Tundra

Tundra

 

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