Todo empieza con una sonrisa

Estamos acercándonos a unas fechas señaladas. Las Navidades son para unos, la oportunidad de compartir tiempo con sus seres más queridos,;para otros, un tiempo de introspección. En cualquier caso, un tiempo para festejar la Vida. Festejar la oportunidad que tenemos cada día de experimentar, de reconocer, de bendecir (bien decir) por estar aquí.

Se la paz que rieras ver en el mundo

Algunos me pueden decir: Tundra, con la que está cayendo, parece que hablas de un mundo de fantasía, ¿acaso no ves las noticias? ¿acaso no ves cómo está el mundo?

Hace poco volví de un encuentro con gente maravillosa; lo que vivimos, aquel mundo, no era ese mundo del que hacen eco las noticias plagadas de desastres, catástrofes y corruptela.

Hace unos días, el corazón de muchos se alineó con un propósito: el de Ver, Ver más Claro, Ver desde el corazón.

La semilla que se había plantado: una sonrisa, ese maravilloso gesto que todos lucían por doquier convencidos de que se puede transformar el mundo.

Ese pequeño “mundo”, ese grupo de gente, en este instante, mientras tu y yo leemos o escuchamos esta somera reflexión, se comprometió a difundir otra manera de ver…una que permitiera a todos y cada uno manifestar lo que es en esencia, eliminando tensiones, sintiéndose, quitando falsas corazas y abriendo corazones…y eso empieza con el gesto más simple: una sonrisa.

Madre Teresa decía que la Paz comienza con una sonrisa.

Sonríete a ti mismo, aunque a veces cueste. Sonríele al que tienes delante, que no es otro que tú, sin saberlo y, entre todos, podremos sembrar la paz que tanto anhela nuestra alma.

Habrá cosas que deberemos dejar por el camino, habrá heridas que curar en el proceso y eso quizás duela. En tanto, podremos recordar a Rumi cuando decía que la herida era el lugar por donde la Luz entraba en nosotros y serà bueno que el Amor y la Compasión nos acompañen en el trayecto.

Me gustaría traslladar un mensaje de esperanza. Algunos dicen que la esperanza es el pilar del mundo;  yo diría que lo es el AMOR, que se envuelve de esperanza, que no de ingenuidad.

Así que permitid a la llegada de este escueto texto, que ese mensaje de esperanza en la humanidad guiada por el corazón se instale en vosotros. Permitios salir a la calle con una sonrisa interna, con ojos limpios, reconociendo y bendiciendo al que os encontreis.

Unas navidades hace ya algunos años escribí: … “hay muchas almas que miran nostálgicas cada noche a Vega, buscando el camino de vuelta a casa, y ella, silenciosamente, les marca el sendero que los lleva a su corazón”… cada vez somos más los que pertenecemos a ese club inclusivo en el que todos y cada uno tenemos cabida; cada uno desde su unicidad. (https://tundrasblog.com/el-templo-de-la-verdad/)

Amemos y recordemos que “el  amor tiene manos para ayudar a los demás. Tiene pies para apresurarse a aliviar la aflicción. Tiene ojos para ver la miseria y la necesidad. Tiene oídos para escuchar los suspiros y las penas de los hombres.”

Si no lo sientes así, solo inicia tu día con una sonrisa, serà el primer gesto amoroso que hagas a tu mundo y, por qué no,  ¡expórtalo!… Seamos la Paz que queremos ver en el mundo.

Luz y alegría

¡Felices Fiestas!

Tundra.

Tundra

 

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La mayoría de gente…

Consternación, incredulidad, indignación, dolor y angustia por haberlo perdido todo y tener que abrir los ojos cubiertos de barro. Estas son algunas de las emociones que se han respirado estos días, después de que la naturaleza nos mostrara su fuerza y dominio sobre lo que nos rodea. A  la par,  había reacciones de sostén y apoyo, colaboración y una cierta simbiosis emocional con quien respira cada mañana el olor a humedad y fango. (Para aquellos que no sois españoles o quizás no os llegó la información, la gota fría arrasó en Valencia este año).

En este contexto, leo una frase que me sacude y me impide adormecerme o desconectarme de la vida. Y la frase es: “Vamos a morir y por eso somos afortunados. La mayoría de la gente nunca va a morir porque nunca va a nacer” (Richard Dawkins).

Me siento zarandeada por un ensartado de palabras que me alerta y me hace cuestionarme si estoy verdaderamente viva o simplemente adormecida.

Me pregunto si nos permitimos “nacer” a lo que SOMOS para dejar de andar como enfermos sociales siendo convenientes o buscando la aceptación.

Te la repito, escúchala y deja que sus palabras lleguen a ese lugar abismal en el que a veces nos escondemos y del cual, a veces también, parece tan difícil salir.

“La mayoría de la gente nunca va a morir porque nunca va a nacer”

 ¡Despierta!

Luz y alegría

Tundra

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Tu tarea no es buscar el amor…

Imagen de Selline Selline en Pixabay

¡Hola de nuevo!
¿Cómo os fue el pequeño espacio que nos dedicamos el mes anterior?
¿Tuvimos la paciencia de esperar a que acabasen los dos minutos  que nos concedíamos para que la frase que os propuse llegase a nosotros?
En esta ocasión, te propongo una frase de Rumi:, un poeta y maestro sufí del siglo XIII:
“Tu tarea no es buscar el amor, si no simplemente buscar y encontrar todas las barreras dentro de ti que has construido contra él”.
Ya me diréis si despierta alguna respuesta interna… si es que no hay alguien en vosotros que boicotee ese pequeño paréntesis, obstaculizando que la frase llegue a su destino.
 
Luz y alegría
 
Tundra
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Quien no sabe lo que quiere, no entiende lo que encuentra

Imagen de Juampi69 en Pixabay

Empezó septiembre y ,con él, retomamos nuestros espacios de compartires después de este caluroso verano.

La invitación para este año llega con menos palabra y más silencio.

Os explico brevemente:

Os propondré un tiempo corto para vosotros, para dejaros sentir.

Os acompañará una música y una frase de fondo con el deseo de que pueda seros útil y os lleve a recordar y reencontraros con vosotros mism@s en caso de que no estéis ahí.

Empiezo sugiriéndoos esta frase que durante los últimos treinta años de mi vida ha estado muy presente: “Quien no sabe lo que quiere, no entiende lo que encuentra” (Confucio).

Y yo me preguntaba: ¿quién es ese que quiere?… Ahí os la dejo.

Quien no sabe lo que quiere, no entiende lo que encuentra.

…

Luz y alegría

Tundra

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UNIVERSO

Uno de nuestros lectores me sugirió indagar sobre la palabra Universo… y con ella, cerraremos este año nuevamente hasta el mes de septiembre, en el que iniciaré una nueva conversación con vosotros a través de una propuesta distinta para continuar nadando en nuestros espacios internos.

Hace unos días y con ocasión de un viaje pude escuchar muchas conversaciones.

Como quiera que los españoles somos muy expresivos, no pude dejar de escuchar las conversaciones que me rodeaban y pensé en la palabra que me había sugerido nuestro lector: Universo.

Había varias personas que debían ir a algún evento multitudinario y en su conversación utilizaban la jerga propia de su colectivo, hablaban de atuendos idóneos a lo que se iba a desarrollar e incluso su manera de moverse tenía su propio sello y pensé en que cada uno vive en su universo.

Un universo decorado, diseñado por nuestros intereses, por todo aquello que escogemos, por todo aquello que nos muestra el sendero que cada uno de nosotros tiene que recorrer.

Un sendero que nos lleva de nuestro universo particular, nuestro” yo” a nuestro origen.

Me pregunto, cuánto nos lleva el yo a la individualidad y cuán lejos podemos estar de la Unidad que somos, ese Uno, del que todos procedemos y al que todos tendemos en nuestro camino de vuelta a casa.

Imagen de Barbara en Pixabay

Etimológicamente, la palabra Universo está compuesta de dos partes: unus (uno) aquello que no está dividido y versus participio pasado de “vertere” que indica un movimiento giratorio, así que algunos lo resumen como uno y todo lo que le rodea o gira a su alrededor.

Me pregunto, en esa capacidad de elección que todos tenemos, qué es lo que escogemos para que forme parte de nuestro universo.

¿Hacemos elecciones conscientes, o por el contrario damos acceso a todo lo que se nos presenta?

Cuando elegimos conscientemente damos paso a unas cosas y dejamos de lado otras; como decía la vecina de mi suegra: “soplar y sorber no puede ser” y, parece que eso lo sabemos en teoría.

La sociedad en la que vivimos nos bombardea constantemente con los intereses de cada cual. Inconscientes a ello, algunos sufren de indigestión al no filtrarlos, otros acusan una saturación de los sentidos si no nos paramos  y otros muchos apuestan por la vida slow. ( vida lenta) ¿Será este un nuevo producto para consumir? o ¿será una opción de vida en la que nos demos el tiempo para mirarnos y darle la mano a lo que Somos?

Dicen que teoría sin práctica que nos ayude a integrarla , poco puede aportarnos al margen de frases bonitas.

Quizás el período que se inicia ahora, para muchos, esas esperadas vacaciones, sea una buena ocasión para preguntarnos conscientemente qué dejamos que entre en nuestro universo y qué no.

Según mi experiencia, en el silencio podremos encontrar las intuiciones que nos guien en ese proceso.

Os deseo unas felices y reparadoras vacaciones en el universo que queráis vivir, porque la vida, es una elección constante, no lo olvidemos.

Luz y alegría

Tundra

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PERSEVERANCIA

En un tiempo en el que parece que lo que predomina es la recompensa inmediata, la reacción frente a la reflexión, os traigo una palabra que aun estando en el diccionario parece que ha perdido presencia o protagonismo; hablo de la perseverancia.

Se dice de la perseverancia que proviene del latín “persevere” y que significa continuar firmemente en lo que uno ha emprendido, esto es, seguir con determinación un plan, por cuanto que el prefijo “per” implica, entre otros matices, totalidad e intensidad y “severus,” rigurosidad.

Por tanto, perseverar es empeñarse en algo continuándolo con constancia y rigor.

Teniendo en cuenta lo dicho, me pregunto ¿qué diferencia habría entre perseverancia y obstinación?

Algunos dicen que el que persevera persigue el bien buscando el modo de acertar para conseguir su empeño, y el obstinado, insiste en el camino equivocado.

Así, uno se etiqueta como una virtud y al otro como un defecto.

Me sorprendió gratamente leer a un general manager decir que se le hacía difícil establecer una diferencia objetiva…porque me costaba ver aquella diferencia en términos absolutos a mí también. ¿Qué diferencia el tesón o la energía que pone alguien perseverante de alguien que es obstinado?¿Cuándo saber que estás en una u otra posición?

¿Cuántas veces lo que se etiqueta como obstinación ha sido cambiado socialmente por perseverancia al verse con el tiempo un resultado que a nuestro juicio es positivo?

Y, ¿cuán difícil puede haber sido para ese alguien sostener una posición contraria al parecer de su entorno simplemente porque éste lo catalogaba como obstinación o terquedad y por ende era  un camino erróneo?

Imagen de Pexels en Pixabay

Me gustaría pensar, que perseverancia tenga más que ver con seguir el dictado de nuestro corazón, que es SABER internamente la dirección y que se ancla como la razón por la que nos mantenemos firmes y con determinación en un lugar en vez de abandonarlo.

¿Qué podría malograr nuestro empeño?

Aquellos que investigan e inspiran científica y socialmente han constatado un vínculo entre el corazón y el cerebro. En esa relación, el corazón, a diferencia de lo que históricamente se había creído, es el que marca la pauta y se erige como director de orquesta generando un campo electromagnético que se transmite a todas nuestras células…también a nuestro cerebro, y quiero pensar que éste, buen segundo de abordo, escucha y tiene la suficiente humildad como para alinearse con lo que el corazón le transmite creando así coherencia en nosotros.

Todo nuestro ser se organiza y trabaja en pos de un mismo objetivo, como los remeros en una barcaza van al unísono bajo las indicaciones del timonel.

Así, la perseverancia, estaría inspirada por un corazón claro y limpio que sabiendo su propósito informa al resto del cuerpo del mensaje para poder conseguir su objetivo… que, según muchos de estos científicos y líderes del pensamiento, no es otro que AMAR; la lógica busca tener razón.

Me gusta pensar que nuestra mente, a pesar de que crea que lo que racionaliza es bueno para nosotros, y en cierta manera lo es, se permite desde la humildad ser permeable y escuchar los dictados de ese corazón que está pidiendo a gritos que seamos lo que en esencia somos y nos dejemos de máscaras sociales.

Si retomo perseverancia y obstinación, se me ocurre pues, que el perseverante pone como timonel al corazón y quizás el obstinado, está “poseído” por una mente a la que le falta algo de humildad o le sobra algo de orgullo y que no le permite escuchar.

Para caminar ese camino del SER, lo que en esencia somos, y disolver las máscaras que hemos creado a lo largo de nuestra vida, la perseverancia nos será de gran ayuda…y ¿cómo se es perseverante  ?me preguntareis algunos que decís que os sentís carentes de voluntad.

Imagen de Ghasoub Alaeddin en Pixabay

Cada uno encontrará su fórmula, pero os diré que cuando uno se para y se aquieta conecta con ese propósito que el corazón sabe y que nuestra mente busca desesperadamente.

Cuando esa conexión se produce, la fuerza de voluntad se hace en nosotros, porque es la Vida la que nos guía y no hay “esfuerzo” ( es-fuerzo= es fuerza)…algunos, a eso, le llaman fluir con la Vida.

No quisiera llevar a equívoco, y que alguien piense que después de descubrir el dictado de nuestro corazón no hay tareas que hacer.

Cuando ocurra, sentiréis que se ha encendido un fuego interior, lo que algunos llaman pasión, que nos dará la energía y la paciencia, y procurará un orden externo que permitirá que aquello a lo que tendemos se manifieste…no obstante, nada se hará en ti, sin ti.

Así que, la propuesta es que primero procuremos silencio, sobre todo mental.

Después, contactemos con nuestro corazón ; preguntémosle y, cuando nos conteste, demos el primer paso, informándole de que efectivamente lo hemos escuchado y nos hemos puesto en marcha.

Quizás nos sorprendan los resultados y hacia dónde nos lleve la Vida.

Luz y alegría

Tundra

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LOCURA

Hablando con unos y otros se menciona con cierta frecuencia esta palabra: ¡esto es una locura!, ¡menuda locura de vida!…y pensé en aventurarme a jugar con ella.

A priori, no parecía muy compleja la cuestión, pero he aquí mi sorpresa cuando buscando entre los que saben de etimología descubrí que no hay acuerdo ni consenso con respecto a su origen.

Unos dicen que ha derivado de una palabra árabe (layqa que significa tonta o estúpida), otros que opinan que del latín “luscus”(quien tuerce la vista) o de “lucus” que significa luz también en latín.

Otros apuntan a que deriva de “locus” que significa en ese mismo idioma, lugar, y por tanto, hablaríamos de alguien cuya mente está en otro lugar, o del verbo “loqui” que significa hablar mucho, asociándose al loco la imagen de quien habla mucho sin sentido.

No os engañaré, este último argumento llamó mi atención por el vínculo que desde antiguo se reconoce entre el inconsciente, el mundo emocional y la luna.

Foto:  Michelle Raponi _Pixabay

Pensaba en: a quién catalogamos como loco y quién establece los parámetros por los que se rige la cordura y/o la locura.

Según he leído, la primera vez que se le dió un nombre a la locura como categoría para ser estudiada se la llamó “alienación mental” y se vinculó su origen a un exceso en las pasiones.

En las cartas del Tarot, el loco, parecía pasar de puntillas por el mundo, rozándolo, pero sin embarrarse y su semblante solía parecer alegre. ¿Alegre fruto de la espontaneidad? ¿Quizás fruto de la irreflexión?

En un mundo donde el exceso de control y los pocos espacios que nos damos para conectar con nosotros mismos llevan a la depresión, a la tristeza y cada vez a más conductas que propician que los individuos deseen salir de este mundo, ya sea usando las drogas, cada vez más sofisticadas; ya sea a través de entornos sintéticos provistos por la simulación informática; ya sea simplemente desapareciendo de esta realidad suicidándose, y pensemos que ha habido un incremento de casi un 6% el año pasado en los suicidios registrados en España en 2022 que ya rondaba un número espeluznante: 4227; en ese mundo, digo, no parece que la “cordura” sea el único camino a explorar y me explico, porque no pretendo atisbar conductas antisociales…

Michaela- Germany- Pixabay

 

La Sociedad, nosotros, hemos diseñado una delimitación territorial de lo que es una conducta aceptada o no, un pensamiento apropiado, o no, un sentir bueno o malo.

No sé en qué momento hemos dejado de cuestionar esas “normas”; muchas de ellas pensadas en aras a una buena convivencia social, y razonables; otras simplemente limitan la expresión de cada uno de nosotros sin razón alguna … y nosotros, que somos esa sociedad, inconscientemente lo abonamos. Lo abonamos con nuestro juicio y nuestra opinión gratuita.

Oía a alguien apuntar que la locura, lo-cura…y recordé como en algunas circunstancias yo me he permitido ciertos momentos de lo que he llamado :“locura mental transitoria”, etiqueta que, viniendo del mundo del derecho, no es muy original.

¿Qué era esa locura mental transitoria? Una exploración, en mi caso, exenta de peligro para mí y para los demás que podía abrir la posibilidad a una percepción distinta de la realidad, a eliminar el corsé que ahoga, el calzado que aprieta, un cinturón que estrangula y que no he cuestionado…pero eso sí, que están aprobados y ratificados por quien quiera que tenga la autoridad para hacerlo…

¿Invita eso a acciones disruptivas? Otra palabra interesante…

Sólo lanzo la posibilidad; abro una ventana, para que, desde el sentir, el juicio y la suavidad con nosotros mismos seamos capaces de curar esta locura en la que nos hemos metido. Quizás un poco de locura, lo cura.

Luz y alegría

Tundra

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ENTUSIASMO

Os traigo en esta ocasión esta palabra: ENTUSIASMO. Os la traigo, cuando los días empiezan a alargar visiblemente; cuando el sol parece querer acompañarnos en un proceso de apertura; cuando el corazón empieza a coger carrerilla en su despertar para dar paso a la primavera, a pesar de que este invierno fue más bien tibio.

La palabra entusiasmo, de por sí, nos prepara para algo excitante, parece que lleva implícito el acto de mover el trasero de la silla y llevarnos a la acción; sí, nos hace saltar de ella porque algo nos impele a hacerlo, nos motiva.

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

Desgranemos un poco esa palabra. Proviene del griego: enthousiasmós, la partícula  “en”, significa interior y  la partícula “thou” ,en griego, significa sagrado …los expertos lo traducen literariamente como el “rapto divino”.

Si nos situamos en el mundo mitológico, cuando alguien se dejaba llevar por el entusiasmo implicaba que la energía de un dios se manifestaba a través de él y así pintores, escritores o poetas traían al mundo obras que parecían superarlos a ellos como seres humanos.

Algunos dirían que aquellos estaban poseídos por esta fuerza que supera obstáculos manifestando cosas extraordinarias.

Hasta aquí, pareciera que debiéramos tomar zumos de entusiasmo por doquier para que nuestra vida estuviese llena de color y, hay un algo de cierto, rodearse de entusiastas es como acercarse a una fuente de energía inagotable.

Imagen de Shawn Suttle en Pixabay

No obstante, hay un matiz que puede ir asociado al entusiasmo que me tiene un tanto inquieta y que os comparto, tiene que ver con la posible intolerancia que mi entusiasmo por algo, pueda suponer respecto de otros que no estén tan entusiasmados, o incluso estén en contra de lo que a mí me ha robado el corazón.

El exceso de entusiasmo, ese ímpetu arrollador lleno de pasión puede rallar la vehemencia, y con ella el poco respeto al que no comulga con nosotros en aquello de lo que estamos ardientemente convencidos o a lo que nos dirigimos. También puede desembocar en cierto desprecio o menosprecio de lo que otros opinen y que es diverso de lo que yo veo con una claridad pasmosa, y entonces, echo el freno de mano y me pregunto si el entusiasmo no debe ser un elixir que debe ser suministrado con cuentagotas para disponer, en su justa medida, de esa motivación y la perseverancia que irá cogida de su mano, y así salvar los obstáculos que aparezcan en el camino, y al tiempo, no ciegue nuestra mente en pos de un objetivo seguramente bondadoso a nuestros ojos.

Os dejo con esta pequeña reflexión y con el deseo de que nada, nunca nos entusiasme tanto que queme nuestro sistema en su ardiente fuego, a no ser que sea para AMAR.

Luz y alegría

Tundra

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EXPRESION

No puedo imaginar al ser humano sin que haga uso de lo que esta palabra significa: ex -presión, esto es, sacar hacia fuera…

No hace falta que haya otro que lo escuche o que lo atienda, pero sí la posibilidad de poder “sacar presión” de aquello que se lleva dentro y que no puede seguir ocupando más espacio, ya sean ideas, sentires, emociones…

Es como la válvula de una olla a presión, o un canal secundario que alivia un circuito cuando éste se sobrecarga.

La manera de expresar de cada uno, su manera de “sacar hacia fuera la presión”, es distinta, y todos reconocemos esa diversidad que caracteriza a las personas que nos rodean: algunos necesitan la acción, el movimiento; otros seguramente necesitan comunicarse con sus semejantes, o con las plantas o con cualquier ser viviente; otros para liberar esa “presión” necesitan de su soledad y de enfocar su atención en algo creando un paréntesis suspendido en el aire…en fin, tantas opciones, casi, como personas pudiéramos conocer, eso sí, con alguna similitud a groso modo: hay un recipiente, nosotros, que debe ser “liberado”.

La liberación de dicha presión puede tener distintas manifestaciones, algunas más aceptadas socialmente que otras, esto es, alguien puede necesitar liberar el entusiasmo que le generó haber descubierto algo trascendente para su vida, o para la de los demás y llena el espacio de un color estimulante, chisporroteante; en otras ocasiones, puede necesitar liberar tensiones internas, desconciertos, tristezas y se tiñe entonces la atmósfera de un color que recuerda a una borrachera turbia (cualquiera que sea la imagen que eso os evoque).

Y mientras pienso en la necesidad del ser humano de expresar, de quitar presión hacia fuera, me pregunto:

¿En cuantas ocasiones tenemos la posibilidad de expresarnos?

No contestes rápido…

¿Cuán condicionada está nuestra expresión al entorno en el que vivimos, a ser adecuados, a ser correctos, a no ser juzgados?

¿Cuánto ajustamos nuestra expresión para no ser excluidos de nuestro grupo de pertenencia y en cuantas ocasiones aun pareciendo que hacemos bandera de nuestra nativa expresión reconocemos a nuestro Ser en ella?

¿Podemos considerar aquellos supuestos como “ex -presión”? ¿Es un sucedáneo que deja salir algo del contenedor para que no se desborde? ¿Por qué existe la necesidad de liberarlo? ¿Qué tendría que pasar para que no necesitásemos sacar presión hacia fuera?

Son muchas las preguntas, y pocas son las respuestas … generalizar es siempre una mala aproximación… en cualquier caso, parece que la necesidad de expresar es connatural al ser humano y mientras no averiguamos de qué manera podemos fluir sin generar “presión” estará bien expresarse de la forma y manera que cada uno necesite para que esa “presión” no acabe convirtiéndose en una patología…pero eso, lo abordaremos en otra ocasión.

Mientras tanto, sentiros libres de Ser vosotros mismos expresando lo que sois en la realidad en la que vivimos.

Luz y alegría

Tundra

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NACIMIENTO

Estamos de nuevo entrados en el mes de diciembre, rodeados de posibilidades y a punto de acabar el año tal y como lo conocemos.

Los finales y los principios parece que se dan la mano ya que para poder iniciar algo, en muchas ocasiones, hay que soltar, soltar lugares, cosas, personas e incluso esa imagen que hemos construido de nosotros mismos y que crea nuestra identidad y que no nos pueden acompañar en los siguientes tramos del camino.

Los cruces de caminos, ya he apuntado en alguna ocasión, nos ofrecen la posibilidad de hacer una elección, a cuál más creativa si nos permitimos la libertad de dejar abierta la puerta de acceso.

Para afrontar lo nuevo es aconsejable ir ligero de equipaje o, al menos, eso aconsejaban algunas viejas canciones…

Imagen de NoName_13 en Pixabay

Si hay algo que me fascina, por lo que implica en el nacimiento, es el proceso anterior a dicho acontecimiento…me explico: nacimiento tiene su origen en el verbo nasci (latín), antes “gnasi” que parece que se vincula a la raíz indoeuropea que significa dar a luz o parir, y esa es la culminación visible de algo que se coció previamente a fuego lento y sin pausa.

Para que pueda llegar ese instante, el parto, antes tiene que haber un deseo y una intención clara y definida.

Después de que ese perfume nos embriague o prenda en nosotros, casi sin darnos cuenta, orientaremos nuestra energía… y pasará un tiempo, un tiempo en el que nadie verá, silencioso, y en el que si estamos atentos podremos percibir cómo nosotros y nuestro entorno va cambiando, despacio, casi imperceptiblemente dando pequeños pasos en la dirección que imaginamos y que arrebató nuestro corazón si no nos resistimos a ellos.

En otras ocasiones, y dada nuestra tendencia a quedarnos en los lugares conocidos, las rutinas conocidas o los afectos familiares, la vida nos volteará como un calcetín, no dejándonos más opción que transitar hacia una nueva situación, casi, como un parto con fórceps.

Imagen de John Hain en Pixabay

En breve llegará el solsticio, el día más corto del año, Yule, a partir del cual volverá a alargar el día, a abrirse, a crecer y podremos cerrar unas puertas para abrir otras siguiendo ese ritmo natural al que estamos adscritos.

¿Recordáis que en noviembre teníamos que Re-cor-dar… esto era, volver al corazón?

¿Pudisteis dedicarle un ratito a conectar con vuestro sentir? ¿Con vuestro corazón?

¿Qué os dijo? ¿Le encanta dónde estáis? ¿Quizás os sugiere virar un poco a la izquierda o hacia la derecha o quizás dar un paso al frente?

Es tiempo de celebrar, de agradecer todo aquello que ha ido sucediendo  y, al tiempo,  de ver dónde nos ha colocado todo aquello que nos ha acompañado hasta el momento para poder cerrar, conscientes de la riqueza que nos ha aportado y las oportunidades que nos ha brindado, para abrirnos a las experiencias que están llamando a la puerta  deseando irrumpir luminosas en nuestra vida y para las que sería interesante estar disponibles.

Quizás la pereza se nos acerque peligrosamente alarmándonos y diciendo que perderemos la confortabilidad de la que disfrutamos en este momento, o habrá alguna limitación moral que nos recuerde que ese paso hacia delante supondrá un peaje instalando el miedo en nosotros…

¿Cuánto espacio daremos a esas y otras voces cuyo objetivo es el de mantenernos en terreno seguro y conocido, aunque ya no sea donde debamos estar? ¿Cuánto les permitiremos apagar el fuego que se encendió en nuestro corazón?

Sorprendentemente, una vez salvados esos fantasmas, nos damos cuenta, en muchas ocasiones,  que acostumbran a ser menos importantes de lo que parecían al principio, e incluso, nos sorprende ver cómo los desenlaces son fluidos si somos fieles a nosotros mismos y a nuestro sentir, aunque eso pueda generar sorpresa, desagrado e incluso controversia en nuestro entorno más inmediato.

Si no lo has podido hacer hasta ahora, procúrate un espacio y párate, escúchate y da un paso adelante en tu única y extraordinaria vida. Quizás le pondrás algo de azúcar, quizás algo de sal o quizás la disfrutarás desde ese balcón que te permite mirar al horizonte y percibir las infinitas posibilidades que se abren ante ti.

Como dicen algunos…si no es ahora … ¿Cuándo?

¡Feliz salida y mis mejores deseos para el año que entra!

Luz y alegría

Tundra

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