Nació aparentemente del vacío con un sencillo cuento y debía contener en su interior suficiente fuerza como para arraigar e iniciar esta travesía que ya dura en el silencio unos años.
Las semillas, en apariencia algo insignificantes, contienen todas las posibilidades y, os seré sincera, mientras escribo esto, no sé quien la regó, quien la abonó o quien habló con ella para que a día de hoy esté entre nosotros con una vocación de Amor al Ser que somos.
Nació aparentemente del vacío con un sencillo cuento y me acompañó en parte de mi proceso personal, como el que tiene un mentor que de vez en cuando le susurra al oído una pregunta que remueve los cimientos de nuestra estructura para que simplemente la cambiemos.
Nació aparentemente del vacío con un sencillo cuento y aunque sea una niña tiene mucha sabiduría en su interior, como todos y cada uno de nosotros, solo que ella irrumpió en mi vida con alegría, con determinación, con firmeza, un saco de paciencia y por supuesto, con una sonrisa. Os presento a Aimia.

Aimia es una encantadora niña, con un alma antigua y con una gran sensibilidad que decidió nacer para ponerse al servicio de los demás y construir desde la armonía y el equilibrio, la generosidad y la calidez, para que todos y cada uno de nosotros podamos mostrar aquello que somos y nuestro mundo camine hacia otro horizonte.
Aimia irrumpió con tanta energía que decidí darle su lugar en el mundo, no sólo escribiendo su cuento, si no constituyendo una fundación que lleva su nombre y cuya vocación no es otra que aflore el SER que realmente somos.

Nace tímidamente como los bebés que después del esfuerzo del parto empiezan a tomar contacto con este mundo, sus olores, sus sabores, sus afectos, su necesidad de protección y que en su proceso de aterrizaje a esta realidad nos muestran tantas verdades.
Me alegra haberla podido ayudar llegar hasta aquí. Me alegra también pensar y sentir a todos aquellos que de una manera u otra me han ayudado a que ella pueda manifestarse, por que uno no puede traer al mundo nada si no es capaz de sostenerse y saber de sí mismo, y eso, toma su tiempo y de la ayuda de tantas manos amigas en el camino.
Versionando el título de una película, …yo puse la música de AIMIA en palabras y Esther de Sola (nuestra ilustradora) le puso cara y color.


Así que, si veis este logo, detrás, está Aimía.
Si veis estos ojos, detrás están también su alma y su vocación, que se profesa desde una profunda apertura y limpieza de corazón. Esa es AIMIA.
Desde mi posición de compañera de camino, os iré informando de su evolución y crecimiento.
Luz y alegría
Tundra

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