Desde mi balcón_1

He pensado en compartiros algunos descubrimientos o reflexiones que alternaré con los cuentos, como el que ya os hice llegar el mes pasado.

Las reflexiones, las haré desde mi balcón, otra metáfora … aunque en esta ocasión sea un trampolín real. Con el deseo de que nos sean útiles.

Inspiración

Soy especialmente sensible al ruido. Disfruto paseando por la naturaleza sola y a poder ser en aquellas horas en las que sé que no encontraré a nadie. Me deleito escuchando el murmullo de las ramas de los árboles en su vaivén; escuchando a los pájaros que, de vez en cuando, ponen su nota de color a un cuadro sereno, o el crujir de los arbustos que me informan de que no estoy sola.

Me diréis: Tundra, gracias por la descripción, pero, y esto ¿en qué me puede interesar a mí, a parte de conocerte mejor, si es que eso puede ser interesante?

Os quiero compartir algo que descubrí y que me ha sido útil en los últimos tiempos con el único deseo de que, a lo mejor, quizás, también os pueda ser útil a vosotros.

Desde mi balcón, y no vivo a pie de calle, puedo oír un montón de cosas: los coches que pasan con la música a todo volumen en un intento de compartir composiciones que nada tienen que ver conmigo (o no tenían…luego te explicaré por qué), las conversaciones que tiene la gente (si supieran de lo que se entera uno…quizás hablarían más bajito). Lo cierto es, que tengo tendencia a sentir todo eso que escucho como una molestia innecesaria en mi vida diaria.

La primera reacción es contener, es como hacer que no escucho, pero paralelamente, hay una parte de mí que representaría físicamente como una vasija que empieza a llenarse. En ocasiones me distraigo por el camino, como el perro que encuentra otro hueso más interesante y abandona el que tenía en la boca, y esa vasija no llega a llenarse, pero en otras, la vasija llega a colmarse y de repente se convierte en un pequeño incendio que sube desde las entrañas, pasa por el pecho y llega hasta mi cabeza donde algún sicario surge de la oscuridad y saca la recortada con intención de eliminar de la faz de la tierra aquello que me está perturbando. De hecho, cuando eso pasa, y debo reconocer que pasa con más frecuencia de la que me gustaría, mi mente idea las mil y una buscando soluciones drásticas a la situación. Soluciones como:

  • ¿y si les tiro un cubo de agua?
  • Me quejaré al ayuntamiento…
  • Pondré carteles en los balcones con mensajes como: respeta el silencio nocturno.

… En fin, todo eso, como podéis imaginar, no sale de mí con un color suave y ligero, sale más bien con un tono rojo Ferrari que hace que me hierva la sangre y, como me crea mucha desazón interior, la calmo poniéndome el calzado deportivo y saliendo a la naturaleza que, gracias al universo, queda muy cerca de casa. Inicio mi caminar como un cohete en busca de la ingravidez para quedar suspendida en el silencio de nuevo y, el rojo Ferrari pasa a rosa, luego se clarea, la energía va mermando y finalmente me siento en una piedra y pienso ¿qué le pasa a este mundo? Menuda locura de sociedad…y, aquí viene lo que descubrí.

Ferrari rojo

Hubo un día, ese día, en que llegó a mí una idea peregrina. No sé de dónde salió, pero se coló en mi mente igual que se colaba toda aquella información que percibía y le di las gracias y sonreí.

Seguro que no os sorprende si os describo un anochecer en el que decidís poneros a meditar, por que lo habeis incorporado como hábito. Forma parte de las vidas de muchos y a veces, sobre todo al principio, uno se pregunta: ¿sirve para algo? Os lo aseguro, sirve, así que, si lo habéis incorporado a vuestra vida, no lo dejéis por mucho que en ocasiones os cueste poneros, sólo 5 minutos…a veces esos 5 minutos pueden cambiar vuestra vida.

Pues bien, estaba yo en ese contexto, todo muy zen, cuando empecé a oír como hablaban voz en grito, o al menos así lo sentía yo, algunas personas que estaban en una terraza cerca de casa. Eran las diez de la noche. Mi caldero empezaba a calentarse. Oía las conversaciones, palabra por palabra y, parecía que el cincel y el martillo iban golpeándolas en mi interior. Lo primero que surgió era: ¿no los espera nadie en casa?, parece como si fuesen las 12 del medio día en un mercado callejero.

Lo siguiente era culpar a alguien por permitir tener los locales abiertos hasta tan tarde.

Como podéis sentir, y si no os lo digo yo, estaba en la autopista cargando el Ferrari para decirles (eso sí internamente, por que me “educaron muy bien”) de todo menos bonito cuando se coló la idea peregrina: todo ese ruido que oyes fuera es el ruido que hay en tu mente; y el mensaje seguía: si te callas (mentalmente) se callarán ellos también.

Flor

La llegada de este pensamiento lo primero que hizo en mí fue parar la carrera en la que estaba entrando con mi Ferrari rojo, por que ipso facto me dije: ¡venga va! Y después se incorporó el juego…¿Hago la prueba y me “callo”?  Eso procuré, y como si el universo constatara aquella brizna que se había colado en mí, las voces que me estaban molestando se callaron o al menos, yo ya no las oía.

¿Os lo podéis imaginar? El siguiente pensamiento fue: ¡qué casualidad! y volví a escucharlos, en esta ocasión algo más bajito y, decidí seguir jugando, como los niños cuando se pasan el rato junto al interruptor encendiendo y apagando una luz como si fruto de esa repetición fuesen a descubrir por qué mágico mecanismo se ilumina la habitación.

Y funcionó, en cada ocasión.

Creo que al cabo de un rato se fueron, ya no presté más atención. Después de tantos años de leer sobre todas esas cosas llegaba a mi una experiencia muy útil. Sabéis aquello de:” no expliques cómo es una manzana a alguien que nunca la probó, dásela a comer y las palabras sobrarán”, pues así me sentí yo.

Lo cierto es que, desde entonces, no os engañaré, sigo oyendo las conversaciones, sigo oyendo los ruidos, y quizás me queje por ello, pero cada vez que el Ferrari arranca, recuerdo aquella idea peregrina que me visitó diciéndome: ¿Cuál es tu ruido mental?

Y te pregunto:

¿Tu también tienes un flamante Ferrari? ¿Dónde lo tienes aparcado : en tu mente, en tu estómago, en tu hígado? ¿Es gasolina o diésel? ¿Sabes por qué y cuando arranca?

Ahí lo dejo… Me despido hasta la próxima ocasión deseándoos luz y alegría en vuestro camino.

Tundra

Fotografia Tundra de San Martin

 

 

Copyright © Tundra de San Martin tundrasblog.com

Avanzar cogidos de las manos

Entrevista a Manel Bestraten

Este es un extracto de la entrevista que, en esta ocasión, hemos hecho en formato podcast. 

Espero que disfrutéis tanto de la entrevista como de la lectura.

Dejó de estar activo en el INSST por edad no hace mucho, pero no dejará nunca de trabajar. Siente que debe devolver a la sociedad todo aquello que le ha sido dado; para él, un privilegio no exento de entusiástico trabajo (semilla que plantaron sus padres en su infancia) creyendo que se puede mejorar todo aquello que nos rodea si todos nos ponemos a trabajar, convencidos de que es posible.

 

Manel Bestraten

Os presento a Manel Bestraten, gran profesional, fue Consejero Técnico del INSST,  gran amigo de sus amigos, facilitador por carácter, inspirador por temperamento, sencillo, firme, claro y risueño, alguien que sigue aprendiendo cada día. Hoy es el Presidente de MIESES Global.org.

¿Entramos en su cocina?

-¿Te gusta cocinar?

¡A quien no! Hay tantas cosas pendientes, que voy pidiendo por ahí arriba  (dice mirando al cielo) que me dejen una temporadita más por aquí porque me falta mucho todavía por hacer.

-¿Qué tipo de cocinero eres?

Un tipo de cocinero que descubrió un día de manos de gentes de otro continente, que la ayuda mutua y la solidaridad tenían que volver a conquistar a una sociedad deshumanizada.

Soy un cocinero que cocina siempre acompañado, junto a otros que también lo son. Eso nos hace fuertes, ricos y creativos.

– ¿Cómo te sientes en tu cocina en este momento de tu vida?

En este momento estoy empezando una etapa clave en mi vida. Siento que sea posiblemente uno de mis últimos proyectos vitales, un proyecto asociativo que me da sentido y propósito, rodeado de amigos y amigas y ¿puedes creerlo? Tengo la sensación de que he estado toda mi vida preparándome para el ahora.

-¿Hubo algún momento en que empezaste a prestarle especial atención a tu vida?

Mira Tundra, hubo un momento clave en mi vida, cuando  durante cuatro años fui responsable  de la cooperación española en temas socio-laborales en Uruguay. Tenía 33 años. Un orgullo para mí, porque fue el gobierno de ese país quien me reclamó para el desempeño de aquella función porque me había ganado su confianza en una misión anterior. Lo conseguí trabajando siempre de manera excelente, yendo más allá de lo esperable. Recuerdo que el entonces Ministro Joaquín Almunia, un tanto desconcertado, quiso conocerme antes de asumir tal cargo porque yo no estaba afiliado a ningún partido. Allí, en ese pequeño en dimensión pero gran país me encontré a mí mismo y todo empezó a cambiar en mi vida.

¿Qué símbolos hay en tu cocina?

A lo largo de mi vida, y movido por mi pasión, he ido creando junto a muchos amigos algunos símbolos que todavía a día de hoy permanecen y son orgullo de los pilares que los sustentan. Por ejemplo, “Amigos y amigas de las Tierras del Ebro” que cofundé en 1987 tras mi regreso de Uruguay; una asociación cultural para defender el rio Ebro, la identidad cultural de un territorio al sur de Cataluña donde nací, un entorno natural de gran riqueza; y también, promover una cultura empresarial responsable. Más de 200 empresas ostentan el distintivo “Qualitat ebrenca” por su compromiso social que lucen en la puerta de sus centros de trabajo. Ahí descubrí la fuerza de los movimientos asociativos con ambiciosos objetivos que influyen realmente en la sociedad y en sus gobernantes; o el  símbolo de excelencia que ya está siendo y será el proyecto asociativo MIESES Global, para ayudar a las pymes a progresar, que ha tenido en el 2020 el reconocimiento de la OIT por su aporte innovador en las competencias y en los procesos para la transformación de las empresas, con la Salud y la Sostenibilidad como valores estratégicos.

Son ejemplos de cómo se pueden generar cambios profundos en la sociedad para construir un nuevo modelo de desarrollo que sea saludable y sostenible. Todas las personas debieran formar parte de colectivos de voluntariado para prestar servicios a la sociedad.

-¿Qué tipo de cocina predomina en tu casa?

Los que me conocen saben que cocino con energía y alegría, sin pausa, y en comunidad, por el placer de compartir técnicas culinarias y sabores.

– ¿Qué especies han aportado: calor, picante, dulzura y frescor a tu cocina?

Calor: El afecto, sí, necesito amar y ser amado. Es sin duda  lo más importante en la vida.

Picante: Los retos. Aunque sean pequeños, cada día, cada semana,…, finalmente constituyen las piezas de un gran reto…Si no hay retos uno se abandona y, eso es lo último que debería pasar…!con todo lo que hay por hacer!.  Como decía felizmente Soledad Gallego, es “el arma de distracción masiva” la gran amenaza a la que la mayoría de la población está expuesta, la que trata de alinearnos en manos de los poderes fácticos que tratan de gobernarnos.

Dulzura: La Naturaleza y todo lo que ella nos regala, ella es el refugio que las personas en muchas ocasiones no pueden dar.

Frescor: El río, soy hombre de agua porque en ella está la vida. Ese era nuestro grito que levantó a todo un territorio cuando exigimos la protección del Ebro para evitar su trasvase: “lo riu és vida”(el río es vida).

– ¿Cuál es tu ingrediente estrella?

El ingrediente estrella de mi cocina sería la amabilidad, la empatía con el otro. Si hay algo que he hecho con esmero a lo largo de mi vida ha sido cuidar mis relaciones con personas de bien. Recuerdo a los 5 o 6 años recibiendo a un señor importante amigo de la familia. Mi padre me enseñó cómo darle la bienvenida con la palabra y con la mano. Recibí un feedback impactante con regalito incluido… ¿Sabes? No sólo hay que reconocer que el activo más importante que tenemos son las personas, si no que hay que practicarlo, con todo aquel con el que te cruzas por el camino, en el supermercado, en el metro…y por suerte y fortuna me he ido rodeando de mucha gente con la que comparto valores y proyectos;  y esa red, Tundra, trabajando como un solo equipo, es lo que nos hace felices y cambia el mundo.

– ¿Tienes alguna receta infalible para casos de emergencia?

Si, estar proactivo. Trabajo siempre rodeado de los que como tu piensan que podemos darle la vuelta a la tortilla. Hay que evitar caer en la pereza y alejarse de las personas negativas.

Recuerdo todavía cuando nos alentaba a ser del grupo de los “motivators” y huir de los “sabotators o de los amargators”. Siempre me pareció una imagen muy gráfica.

-¿La magia existe? ¿hay espacio para la magia en tu cocina?

Sí, si llamas magia a aquellos regalos que te ofrece la vida si trabajas con apertura y con generosidad sin buscar nada a cambio…Si te refieres a esas casualidades que te ofrece la vida si estás con la mente y el corazón abiertos…, pues sí, ha habido mucha magia en mi vida, me siento afortunado y me sorprendo continuamente de cosas maravillosas que me suceden en estos últimos tiempos. Aunque como todos, he tenido que superar graves adversidades, como la larga enfermedad de mi querida esposa Montse. Ella me dio la fuerza para crear Mieses.

¿Qué no debería faltar en las cocinas?

El espíritu del trabajo en equipo, procurando ir más allá de lo que se espera de cada uno, con alegría e ilusión y tratando siempre de sorprender al otro. ¿Te imaginas que todos actuásemos así? ¿No tendríamos otra realidad?

-¿Qué llevas practicando toda tu vida?

Se que suena repetitivo, pero hay que estar estudiando siempre para estar mentalmente activo y practicar lo aprendido, junto  a personas competentes y empáticas. En mi vida los placeres del trabajo, de la familia, de los amigos, del ocio, se confunden sin separarlos demasiado. Será este mi hobbie?

Dime una palabra, un color, un olor y un sabor que te hayan alimentado.

Una palabra: “Excelencia”, considero que no es un lujo, es una necesidad para dar lo mejor y ser feliz. Y también la “Observación”, es la vía más fácil e importante para aprender.

Un color: El azul, que me acerca al cielo luminoso y brillante, y el amarillo, el color de las mieses, de los frutos de la tierra, es el color de la creatividad que tanto me estimula.

Un olor: hay muchos, no tengo uno de especial; el jazmín, el galán de noche que es embriagador en las noches de verano, el romero o el tomillo cuando vas a la montaña. ¡Hay tantos que nos regala la naturaleza de forma sorpresiva!

Un sabor: el de los potajes hechos a fuego lento, unas buenas lentejas, o una “escudella”.

Con lo que sabes, ¿con qué tipo de cocina soñarías?

Mira Tundra, solos no podemos cambiar el mundo, el proyecto en el que estamos, Mieses Global, tampoco puede, pero con todas las empresas amigas y con todos los que se contagian de este entusiasmo que transforma, sí podemos cambiarlo.

El poder de cambiar todo esto está en nuestras manos, y juntos podemos, porque una sociedad civil organizada tiene una inmensa fuerza cuando se enfrenta a las injusticias y a todo tipo de abusos, cuando cada uno sintoniza con aquello que resuena en su corazón, porque sólo desde ahí conectamos con quien somos y estamos en condiciones de ofrecer lo mejor. Y tener esperanza activa de que eso es posible en el centro de nuestro sistema. Estamos en medio de un túnel en la oscuridad, solo podemos salir de él cogidos de la mano y avanzando buscando la luz.

El tiempo se escapa entre nuestras manos. He tenido el placer de escucharlo frecuentemente e inflamar mi espíritu, a veces decepcionado, con su entusiasmo y su confianza, pero os confesaré que me cautivó un poema; un poema que para él es un símbolo y que yo he incorporado y recuerdo de vez en cuando…sobre todo, cuando pierdo la fe.

No puedo dejar de compartíroslo, con el deseo de que prenda en vosotros el “Elogi del viure”-Elogio del vivir- de Joan Maragall.

(Lo traduzco para los castellano parlantes).

“Estima el teu ofici,
la teva vocació,
la teva estrella,
allò pel que serveixes,
allò en què realment
ets un entre els homes,
esforça’t en el teu quefer
com si de cada detall que penses,
de cada paraula que dius,
de cada peça que poses,
de cada cop de martell que dones,
en depengués la salvació de la humanitat.
Perquè en depèn, creu-me.
Si oblidant-te de tu mateix
fas tot el que pots en el teu treball,
fas més que un emperador
que regeix automàticament els seus estats;
fas més que el qui inventa teories universals
només per satisfer la seva vanitat,
fas més que el polític, que l’agitador,
que el que governa.
Pots desdenyar tot això i l’adobament del món.
El món s’adobaria bé tot sol,
només que cadascú
fes el seu deure amb amor,
a casa seva.”
Ama tu oficio,
tu vocación,
tu estrella,
aquello para lo que sirves,
aquello en lo que realmente
eres uno entre los hombres,
esfuérzate en tu quehacer
como si de cada detalle que piensas,
de cada palabra que dices,
de cada pieza que pones,
de cada golpe de martillo que das,
Dependiera la salvación de la humanidad.
Por que créeme, de ello depende.
Si olvidándote de ti mismo
haces todo lo que puedes en el trabajo,
haces más que un emperador
que gobierna automáticamente sus estados;
haces más que el que inventa teorías universales
sólo para satisfacer su vanidad,
haces más que el político, que el agitador,
que el que gobierna.
Puedes desechar todo eso y arreglar el mundo.
El mundo se arreglaría sólo,
si cada uno
hiciese su deber con amor,
en su casa.

Muchas gracias Manel por la aventura de este post, por compartir tu experiencia y tu sabiduría con todos aquellos que la escucharan o la leerán.

Y ahora sí, os dejo hasta la próxima ocasión con el deseo de que esta entrevista haya avivado vuestro espíritu.

Luz y alegría 

Tundra

Fotografia Tundra de San Martin

 

Copyright © Tundra de San Martin tundrasblog.com

Un diminuto punto azul pálido ( Carl Sagan)

Llegó el día. Nos anunciaron la entrada del solsticio y el evento planetario más esperado: hacía 800 años que Júpiter no se encontraba con Saturno como lo haría este año.

Conjuncion jupiter saturno

-¡Hay que vivirlo! – me dije.

El fuego que había en mí se entusiasmaba con el evento, mi aire se arremolinaba pensando en mil y un escenarios y, mi tierra pensaba, cómo organizar el disfrute de ese momento, como no, compartido. Acompañados por esa infusión que me gusta y me lleva al sentir donde quiera que esté.

A pesar del frío, de la humedad, la excitación estaba presente, también la alegría de poder vivir algo juntos de nuevo ,algo que quedaría en nuestra memoria.

Y nos reímos, y no atinábamos a montar el telescopio que hace una eternidad alguien que me quiere me regaló, quizás para poder disfrutar de este momento y, lo ves. 

 

Se hace el silencio y, recuerdo a mi padre señalando en la fotografía del hemisferio celeste y diciéndome: Tundra, vives en ese diminuto punto azul pálido.

Planeta Tierra

Lejos de sentirme insignificante me siento privilegiada por estar y poder cocinar en esta cocina.

Algunos sabios dicen: “lo que es arriba, es abajo” y pienso si toda esa inmensidad está en mí, en nosotros. Sí, me digo, vivimos en una cocina que lo tiene todo. Lo tenemos todo. Sólo hay que aprender a utilizar todas las especies: cuando poner un poco de pimienta o cuando endulzar, cuando saborear lo amargo y refrescarlo, cuando calentar nuestro estómago y arroparlo, y me voy a la cocina de fusión de Dàmaris.

Recordando el post en el que os preguntaba qué cocción queríamos para nosotros  o, qué receta nos preparábamos para hoy, mi mente, con un punto de nostalgia, vuelve a la infancia y a una música, Aprendiz de brujo, y conecto con las infinitas posibilidades, con las infinitas combinaciones y la capacidad de experimentar y de jugar que nos ofrece este momento.

Ante tales expresiones de entusiasmo, algunos podrían decir, no seas ilusa… y me resisto a que esa expresión me hunda el corcho; os diré porqué. Iluso proviene etimológicamente del latín (illusio-onis) que significa engaño y podría quedarme ahí, pero no, y voy algo más allá, observo que el verbo illudere está, en su núcleo principal, compuesto por el verbo ludere, jugar

 

 

…y pienso, ¿qué es esta vida sino un juego? Cierro los ojos y le doy las gracias a Mario, por su semilla.

Eso es, esta vida es un juego donde se te permite utilizar todos los ingredientes, combinarlos, disfrutarlos u obviarlos, compartirlos o no…  y quizás, después de jugar un poco, te das cuenta de que ésto es una ilusión, sin la connotación “despectiva” de engaño, por que no lo es, pero sí que no es real.

Me hago el símil de que es como haber entrado en un videojuego, donde puedes hacer todo lo que quieras y, llega el día en el que el juego se acaba… algunos quizás antes, otros quizás en ese momento tomamos consciencia de que sí es un sueño como decía Calderón de la Barca; pero hasta que se acaba el juego o el sueño, tal y como lo conozco, menudas posibilidades gastronómicas tengo frente a mí y, saco a mi aprendiz de brujo con la intención de crear, desde mi magia, la armonía que mi Real Ser ( como dice un amigo) necesita.

Hoy es el primer día del año, ¡menudo desafío, diría Saida! coge tu barita y toca todo aquello que deseas cambiar, empieza por algo sencillo, ¿cómo vas a empezar tu jornada?

Yo quizás vaya a la playa o al bosque, tengo la suerte de tenerlos cerca, me descalzaré y dejaré que el agua o las hojas acaricien mis pies, y que el sol me abrace y, estaré allí, en ningún otro lugar.

Os aseguro que gozar de eso el primer día del año es un maravilloso regalo… y, después de tal inyección de energía, quizás me aventuraré a experimentar una cocina explosiva, original e impactante que despierte mis sentidos, como nos proponía Pep.

Cuanta sabiduría me rodea. Gracias a todos los que  habéis compartido con nosotros vuestro saber hasta este momento.

¿Seguiremos con nuestra inercia?

Venga, suéñate, ¿A qué jugaremos hoy? ¿Qué magia crearás en tu cocina que le de color y sabor a este año que empieza?

¿No recorre cierta excitación a lo largo y ancho de vuestro cuerpo?

Os dejo deseándoos que dispongáis del tiempo para jugar y soñarlo.

En el próximo post continuaremos con esas especies que nos ayudan a cocinarnos y que pueden facilitarnos el descubrir facetas nuestras que no conocemos.

Os espero. Hasta entonces…

Luz y alegría

Tundra

Fotografia Tundra de San Martin

 

Copyright © Tundra de San Martin tundrasblog.com

El sabor de la canela

Desde la última vez que hablamos, han pasado muchas cosas en nuestras vidas. Entrado el otoño, uno piensa que, con la caída de las hojas, con la llegada del frío, todo se ralentizará, permitiéndonos, como dice una amiga, empezar a entrar en nuestra cueva y, no obstante, últimamente tengo la percepción de que los acontecimientos galopan veloces pareciendo exigirme un esfuerzo extraordinario al que me resisto.

Mi cocina me pide serenidad y sosiego y, me doy cuenta, de que la única que no tiene sosiego es “la loca de la casa”, mi mente, así la llamaba Teresa Sánchez de Cepeda.

Y la vida, se encarga de poner semáforos en nuestra cocina; y hay momentos en los que la cocción se para o se crea un paréntesis que nos hace sentir, pensar y, si tenemos fuerza y decisión en ese momento, a lo mejor incluso, dar un pequeño giro a nuestra vida.

Otoño

La muerte es uno de esos acontecimientos, que aun siendo tabú socialmente y estar asociada a la tristeza, te concede parar unos instantes, simplemente para dejar de cocinar con el robot en automático.

En los últimos tiempos y, con ocasión de lo que estamos viviendo, he tenido la suerte de poder oír más allá de la pérdida, lo que cada uno de los que he conocido y, han fallecido, me han dejado en el aire.

Os confesaré que mi cocina se para cuando alguien me pregunta y, eso han hecho aquellos que se han ido yendo en el último tiempo.

Os diré también que, algunas preguntas que me dejan en el aire se reiteran, con lo que pienso qué no estoy atendiendo en mí.

Y dejo de pelar patatas sin sentido siguiendo una de las máximas que se arrogan a la prevención: PARA, PIENSA, ACTUA.

De hecho, esa máxima me la he “modificado” un poco.

Incapaz de seguir una receta al pie de la letra porque lo fascinante es experimentar, PARO, harto difícil en alguien impulsivo, (a pesar de que hay trucos de cocina que te ayudan en eso, como ir de la mano de la respiración) y, creo el momento SIPI, (siento/pienso), para poder actuar después.

El momento SIPI es ese momento en el que me dejo sentir y pensar al unísono; si de la confluencia, la música que resulta es armónica, ACTUO.

Así que esos momentos de no cocina, esos “PARO”, son el principio de un maravilloso camino que me permite preparar un buen menú. Quizás no será sofisticado pero sí llevará mi intención y atención consciente, un sello único y personal que podré compartir con todos aquellos que me rodean llevando una intención armónica donde esté .

 

¿No os sentís en este momento portadores de un perfume especial?

Lo somos, todos, cada uno. A veces lo tenemos bien escondido al final de nuestra alacena, y es cuando la vida te da esa oportunidad de parar (si quieres cogerla), que te permites preguntarte si estás ofreciendo tu perfume, si el aire que te rodea ha quedado impregnado de él, para que, al olerlo, alguien, pueda cerrar los ojos y sonreír, sentirse en casa y abrir su corazón.

 

Las buenas pausas han de ir acompañadas de una buena infusión y, qué mejor infusión que la de la canela…y así, empezaremos nuestra andadura entre las especies.

Te de canela

Cierra los ojos y evócala. ¿Qué significa para ti la canela? Su olor, ¿A dónde te lleva? ¿Quién te acompaña en ese momento?

Es tiempo de parar y hacerse esa infusión; a solas o en compañía, cerca de una chimenea o rodeados por una manta y, sentir como nos posee lentamente recordándonos quiénes somos, calentando nuestro interior, llegando a todos nuestros recovecos, despertando la fe y la confianza necesarias para mostrarnos como lo que somos verdaderamente: puro AMOR.

¿Te paras? ¿Te dejas abrazar por la canela y convocas tu momento SIPI?

Cuando lo sientas, no habrá duda, ACTUA y cocínate, dejando que tu YO, salga al escenario para hacer lo que mejor sabe.

Mientras, la naturaleza nos ofrecerá un ejemplo externo con la llegada del invierno, de una cocina silenciosa que, no es más que el preludio de la explosión que llegará en primavera.

Con el deseo de que tengáis un buen inicio del mes de diciembre, os dejo hasta dentro de unos días.

Luz y alegría

Tundra

Fotografia Tundra de San Martin

 

Copyright © Tundra de San Martin tundrasblog.com

Juega cada día de tu vida

Mario Navarrete

 

En esta ocasión, le hacemos nuestra entrevista a un reconocido Artista de restauración de mosaico florentino.

Con 72 años, Mario Navarrete Niño, colombiano de origen e italiano de adopción es conocido donde quiera que va por su creatividad y por su alegría además de por su profesionalidad.

Desde muy pequeño le llamó la atención la capacidad de transformación del hombre, a través de sus manos, de su voz… y con su presencia transforma cada día su entorno.

Hoy,  lo encontramos entre unas rocas, cerca del mar, buscando el material para hacer una construcción de piedras en equilibrio y esperando a los niños con los que despliega todo su arte; y es que “los niños van a buscar a aquel viejito y lo que tiene dentro”.

-¿Te gusta cocinar?  ¡Claro! Somos privilegiados sólo por tener la vida.

Fíjate que por el gusto de cocinar lo que yo he sentido que quería cocinar, me presenté a un concurso con 10 años, sin tener el material, pero me las ingenié compartiendo los colores con otro chico y gané el primer premio.

Todavía recuerdo lo que pinté: un cuadro con el fondo negro y un libro iluminado por una vela.

Por premio, en mi casa, obtuve  un castigo importante por parte de mis padres. La tristeza era inmensa, porque quería “morir” después de aquello, ya en aquel entonces, el arte era mi vida y me lo negaban.

Los artistas, que era lo que yo quería ser, no tenían buen cartel en aquella época  en mi país, porque se les asociaba con vidas desordenadas o depravación, y con 12 años, entendí que, para poder hacer mi cocina, debía irme de mi casa y, eso hice.

He conocido tiempos muy duros desde muy chico y también el éxito más clamoroso y ahora, a día de hoy, te puedo decir, que no tengo nada y no teniendo nada, lo tengo todo. Puedo comenzar en cualquier momento.

-¿Qué tipo de cocinero eres?  Soy un cocinero extremadamente simple. Con las mínimas cosas puedo hacer cosas muy bellas.”

– ¿Cómo te sientes en tu cocina en este momento de tu vida?

Me siento muy cómodo, porque en cada ocasión descubro la sencillez, las cosas simples. Cuanto más simple, más auténtico.

Cada día comenzamos y no debemos olvidar nunca el sentido de la niñez, es entonces, cuando nos volvemos viejos, rígidos y estáticos. Pero si todavía nos movemos desde la locura de la inocencia, todo es nuevo todos los días.

-¿Hubo algún momento en que empezaste a prestarle especial atención?

Si, y no hace mucho. Me diagnosticaron un tumor devastador. No tenía sintomatología, pero me estaba muriendo.

Siete horas de cirugía me hicieron pensar que alguien me dejaba un ratito más por aquí, para inventar un plato más; no para mí, sino para deleitar a los demás.  Eso es lo que me encanta, cocinar para los demás y ofrecer lo más bonito y lo más gustoso.

-¿Qué tipo de cocina predomina en tu casa?

Mi cocina no tiene ningún tipo de nacionalidad, y he tenido una buena oportunidad de viajar. Los platos más simples siempre me han gustado, lo que es menos elaborado. 

-¿Qué especies han aportado: calor, picante, dulzura y frescor a tu cocina?

Creo que los ingredientes italianos, que son muy simples, dan mucha belleza y un exquisito sabor. Te pongo el ejemplo de la albahaca, dos hojas en un sencillo plato de arroz lo convierten en un manjar. En la vida lo mismo, la simplicidad da los toques más bellos y deja un sabor lindo. Las especies importantes, predominantes, no me han atraído demasiado.

-¿Cuál es tu ingrediente estrella?

La albahaca, insisto con la simplicidad.

-¿Sabes cuando cambiar de cocción?

Estoy aprendiendo. Es difícil tener la certeza y se va cambiando a medida que las cosas van pasando. Soy flexible y humilde, estoy dispuesto todos los días a aprender. Como un filósofo ya dijo hace tiempo: “sólo sé que no sé nada”.

Ayer precisamente leía de Séneca una frase muy linda: “enseñar es aprender”. Y yo aprendo cada día, hace más de 50 años que trabajo con niños, jóvenes…los niños son prodigiosos.

-¿Tienes alguna receta infalible para casos de emergencia?

La sencillez, la autenticidad y la humildad.

Mario Navarrete_marioneta

-¿La magia existe?¿hay espacio para la magia en tu cocina?

¡Claro que sí! ¿Si no existiera la magia en nuestras cocinas cómo lo haríamos para comer?

Es fundamental la estética del plato. La magia, que nadie sabe exactamente lo que es, permite plasmar la belleza en el plato. Sin magia no hay transmisión.

-¿Qué llevas practicando toda tu vida?

El amor por el Arte, por la belleza. Yo no nací siendo ningún Leonardo Da Vinci, pero nací con la sensibilidad para adorar el Arte. El arte es jugar y al jugar transformas las cosas y eso es mágico. El gusto por el arte es lo que llevo practicando toda mi vida.

-Dime una palabra, un color, un olor y un sabor que te hayan alimentado.

Palabra: Humildad

Color: rojo

Olor: Albahaca

Sabor: Maracuyá, sabe dulce y amargo a la vez y has de tomar tanto para que te deleite.

 -Me han dicho que, de vez en cuando, compartes tu cocina con los niños, ¿qué y para qué cocinas con ellos?

Con ellos cocino el juego, el juego es aprender, es comunicar, es comulgar. Ellos son felices haciendo de niños y yo soy feliz haciendo de viejo que aprende de los niños.

-Con lo que sabes, ¿con qué tipo de cocina soñarías?

Con la cocina que siempre he tenido, con la más simple, esa cocina es la que me trae alegría y serenidad.

-Danos un consejo para la cocina de esos niños que somos y llevamos dentro.

Les diría que jueguen cada día de su vida, mientras puedan. Si mueren jugando ni se darán cuenta de que se han ido, y eso espero que sea lo que me suceda a mí.

Al acabar la entrevista nos invita a los que estamos alrededor a saltar al mar desde una roca. Mi niña, quiere, mi adulta analiza y pone excusas para no hacerlo,  pero su energía puede más y un salto me lleva a recordar que sí se puede.

La alegría de sus ojos surge de su interior y la comparte cada día con aquel que quiera visitarlo.

Y bromeo conmigo misma pensando qué habrá desayunado, por que cuando sea mayor, quiero ser así.

Livorno_puesta de sol

Os dejo hasta dentro de unos días, no sin preguntaros:  Y vosotros, ¿qué salto tenéis pendiente dar?

Luz y alegría

Tundra

Fotografia Tundra de San Martin

 

Copyright © Tundra de San Martin tundrasblog.com

¿Cuál es tu cocción hoy?

Aquí estoy, de nuevo, retomando nuestra última charla.

¿Recordáis?, estábamos abriendo armarios y cajones; y alguno que otro hemos abierto durante estos días, explorando cosas nuevas que teníamos en nuestro haber y, que no sabíamos.

Lo más estimulante, es haber tomado conciencia de todo lo que aun nos queda por abrir, a nuestro ritmo, poco a poco, disfrutando de la experiencia que supone encontrar algo “nuevo “en nosotros mismos.

Yo suelo decir, ante tal ingente perspectiva, que hay cosas que me dejo para la próxima vida…pero ¿porqué no ser osados en vez de acomodaticios?

De entre esos múltiples armarios que abrimos, hay algunos más profundos donde solemos guardar nuestras ollas, cazos, cazuelas…

Recipientes hay muchos, de diversos materiales: de acero inoxidable, de hierro fundido, de cerámica, de aluminio, de cobre… y de formas muy diversas: altos, bajos, con distintos tipos de diámetro …y cada uno es óptimo para una cocción determinada.

Cuando lo descubres, cocinar con cualquier recipiente, no da igual. Se puede, pero procuras no hacerlo y, empiezas a darte cuenta, a percibir, que el resultado, no sabes por qué, no es el mismo.

Os pongo un ejemplo que, para muchos, seguramente, será muy obvio.

Para mí fue un descubrimiento experimentar que, en el tipo de olla que tiene forma de pera, los potajes salían de muerte y no es que no salgan buenos en una olla normal, es que se cocinaban mejor en esa.

En ese momento, recordé y recuperé a la bisabuela que cocinaba en una olla de barro y la textura de sus guisos.

Cómo me cocino hoy

En la vida, cada experiencia, puede ser cocinada de forma distinta. ¿Qué cocción me permite digerirla mejor? Algunas es mejor hervirlas, otras freírlas, otras asarlas, otras, simplemente hacerlas a la plancha o al vapor, otras crudas, así a pelo .

Hay alimentos que sugieren un tipo de preparación y, otros que nos ofrecen un abanico más amplio de posibilidades.

Para que la cocción sea la adecuada, y nos siente bien, debemos buscar el recipiente idóneo.

Recordaba cuando apareció la olla a presión, u olla exprés, maravilloso invento que liberó de tiempo en la cocina a las mujeres que, en aquel momento, eran las que mayoritariamente se encargaban de este espacio y pensaba en cuantos utensilios disponemos para que nuestro tiempo libre sea mayor.

Actualmente, los robots de cocina, nos facilitan mucho la vida, los programamos y a la hora que se necesita disponemos de unas lentejas al punto. Lentejas que saben igual que las del vecino, que también tiene el robot, así que la escalera de la comunidad comparte olores conocidos sin darnos la opción de llamar a sus puertas y preguntar: ¿vecin@ qué cocina hoy, que huele tan bien?

No os equivoquéis, no soy alérgica a los robots, ni a la olla exprés, si no al no darnos cuenta de que cada plato, cada circunstancia de nuestra vida, necesita de nuestra atención y dedicación, así como nuestra creatividad. ¿Dónde se queda ésta si utilizamos siempre el mismo programa?

Me gustaría pensar que nos levantamos cada día pudiendo decidir si hoy cocino mi vida exprés, o pongo el programa automático, o decido comer frugalmente o, si hoy, decido cocinar una delicatesen.

La ventaja de decidir cada mañana cómo os cocinareis ese día tiene el estímulo de la creatividad en su semilla, ¿no es acaso eso excitante?

A lo mejor cocino lentejas, nadie me garantiza que saldrán como siempre, como las que hace el robot de cocina (insisto, maravilloso ayudante), pero quizás, si me dejo inspirar, y procedo a elaborarlas de otra manera, en un recipiente distinto, con un ingrediente nuevo, sabrán distinto, e incluso, a lo mejor, nos gustan más, nos alimentan más (en el sentido más amplio de la palabra).

Con las experiencias, ocurre lo mismo, parece que repetimos actuaciones todos los días, algunas eternamente tediosas, pero ¿y si le pongo otro ingrediente?, ¿y si la cocino de otra manera?

Reflexionando sobre el tipo de cocción que utilizamos en cada ocasión, recuerdo cuan distinto cocinamos en primavera si lo comparamos con la cocina de otoño y, eso me lleva a pensar en qué cocciones nos ayudan a cada uno a transitar las distintas etapas de nuestra vida.

Me temo que no debe haber una receta mágica y que debemos descubrirlas cada uno, para poder no sólo alimentarnos, sino nutrirnos y cocinarnos con amor.

Procuremos en cualquier caso recordar que, podemos cocinar lo que nos pasa de diversa manera y quizás así, sólo quizás, descubriremos matices distintos que nos habían pasado desapercibidos.

Hemos entrado en el otoño, época que invita a empezar a recogerse, a disfrutar de apacibles charlas con una infusión, o de paseos por la naturaleza entre las hojas que empiezan a tapizar nuestras calles y bosques. Por qué no dedicar un paseo a pensar ¿qué cocción quiero para mi hoy?

Quizás quieras compartirla conmigo y con los que nos leen y hacernos partícipe de tus descubrimientos. Te animo a que si dispones de un ratito lo hagas. Seguro que nos enriquecerá a todos.

Cocinarse en otoño

Con el deseo de que descubráis la cocción que os nutra en vuestra jornada, os dejo hasta dentro de unos días.

Luz y alegría

Tundra

 

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Una cocina de fusión

Entrevista a Dàmaris Gelabert

Voy camino de mi próxima entrevista y me sorprendo reflexionando al contemplar el siguiente zengo: “Una vez, un encuentro” y pienso en lo importante que es atesorar cada encuentro como único.

Damaris Gelabert

En esta ocasión me entrevisto con Dàmaris Gelabert, conocida pedagoga que encontró en la música una herramienta poderosa.

Popular entre los niños y familias por ser una cantante vital, de amplia sonrisa que los acompaña en su crecimiento día tras día, Dàmaris, comparte una tarde con nosotros, revelándonos sus secretos y dejándonos entrar en su cocina.

¿La descubrimos juntos?

Dàmaris, partiendo de la metáfora que da sentido a este blog, que es hablar de nuestra vida como si de nuestra cocina se tratase… 

-¿Qué es lo que más te gusta de tu cocina? 

Lo que más me gusta de mi cocina es que, he recibido muchas recetas y, con esa herencia y, lo que yo voy descubriendo, en este momento de mi vida, creo cosas nuevas y puedo compartirlo con mucha gente, con los niños y sus familias.

-¿Crees que depositas una brizna de creatividad en cada uno de ellos?

De alguna manera sí, cuando tu creas una canción y llega a las casas, deja de ser tuya, sale de tus manos para sembrarse en cada uno de los que la reciben. Despierta un lenguaje de comunicación que a muchas familias les ayuda en su día a día y es grato estar al servicio y, que lo que una crea, sirva de alguna manera para ayudar.

-Presumo entonces que ¿te gusta tu cocina?

¡Claro!, no obstante, hay mucho por mejorar porque, por ejemplo, me cuesta planear las recetas, pensar en el futuro, me encanta improvisar con lo que tengo en este momento. La teoría del aquí y ahora podría decirse que forma parte de mí. También es cierto que la vida me ha ofrecido la posibilidad de rodearme de gente que sí tienen esa capacidad para planificar, algo que agradezco.

A medida que me he hecho mayor me he dado cuenta de que las cosas no se construyen sola. En la familia nos complementamos, cada uno tiene su roll; el que le es más fácil y connatural llevar a cabo.

Cuando aprendes a integrar lo que los otros te pueden dar es magnífico, porque te enfocas en lo que tú sabes hacer y no tienes que hacer esfuerzos ímprobos en lo que no. Aceptar que los demás están ahí para aportarte lo que a ti no te sale bien, es bonito, de hecho, es un regalo.

-¿Qué tipo de cocinera eres?

Como te digo, podría decirse que soy una cocinera que improvisa, me dejo llevar por lo que siento, pero eso no quita que, en mi vida, haya una gran dosis de voluntad, constancia y disciplina en lo que me propongo.

-¿Hubo algún momento en que empezaste a prestarle especial atención?

Creo que ha habido varios momentos en mi vida, me es difícil identificar uno, pero lo veo más como un proceso muy natural, porque siempre me he ido dejando llevar por lo que pasaba y he ido conectando con cada momento, sin hacer muchos planes de futuro.  A medida que caminaba iba viendo cosas que me interesaban más y, eso, producía un cambio en mí.

-¿Qué tipo de cocina predomina en tu casa?

Una cocina sencilla, improvisada y muy natural. No me hace falta una cocina sofisticada, de hecho, cuanto más cerca de la naturaleza estoy, mejor me siento.

En este caso, podríamos decir que menos, es más, y cuanto más ligera ando, más creativa soy y mejor me siento e intento transmitirlo a mi familia.

-¿Qué significa la música en tu cocina?

La música es un todo, y estoy convencida de que afecta vibracionalmente de forma muy positiva. Es lo que nos permite a nosotros, como familia, ser armónicos también y tener una vida tranquila, serena, que nos permite crear desde donde lo hacemos.

Yo pongo la melodía, mis hijos el ritmo y mi marido la armonía (musicalmente hablando) que está más conectada con la parte racional.

La música permite comunicarte más allá de las palabras, desde las emociones. Conoces al otro, lo aceptas, te escuchas y lo escuchas; la música es eso, si no aceptas al otro, si no escuchas, no puedes tocar con él; por eso siento que la música puede ayudar muchísimo a cohesionar los grupos, especialmente a las familias.

-¿Qué especies han aportado las notas que dan calor, picante, dulzura y frescor a tu cocina?.

El calor lo aporta la familia que llevo conmigo, la personal y la profesional.

El picante va de la mano de mi marido, por que siempre me sorprende, es muy creativo, tiene perspectivas nuevas y distintas, tiene una visión macro de la vida y de nuestra profesión.

La dulzura la recibo del mundo de los niños pequeños.

La primera infancia me parece una etapa increíble, conecto con ellos de una manera especial y así ha sido desde niña.

El abrazo de un niño da energía, da paz. Ellos muestran la verdad, la sinceridad, lo que me gustaría ser siempre. Además, tienen el componente del juego, del aprender y descubrir cada día, ríen, juegan. Para mí son el ejemplo a seguir y, por eso, me gusta tenerlos cerca.

El frescor son mis hijos que, por carácter y edad, conectan con eso.

¿Cuál es tu ingrediente estrella?

Sin duda alguna, el AMOR, si no hay Amor el plato no brilla ni tiene sabor.

El “dar”, para mí, es importante. Si no tienes Amor, no puedes darlo, y si no te quieres tampoco puedes querer, así que, sin duda, el Amor.

-¿Sabes cuando cambiar de cocción?

Voy aprendiendo con los años, pero no me cuesta adaptarme. Soy bastante flexible y eso tengo que agradecérselo a las experiencias que viví con mi familia que era muy abierta y, con la que tuve vivencias muy variopintas.

– ¿Cuan importante es la estética del plato en tu cocina?

Es importante. Me gusta gustar.

– ¿Tienes alguna receta infalible para casos de emergencia?

La terapia que me funciona siempre, es la música. Cantar. Si me encuentro mal, canto y se me pasa; yo lo asocio con que cantar me ayuda a respirar mejor y, creo que, sólo por eso, ya me resulta beneficioso.

Otra cosa que me ayuda, es ver siempre el lado positivo de las cosas, que es mucho y minimizo lo malo; de hecho, visualizo lo que no me aporta y literalmente lo alejo de mí, y me funciona.

-¿La magia existe?¿Hay espacio para la magia en tu cocina?

Sí. La magia siempre existe. La magia es la fantasía, forma parte de los niños y, como yo quiero ser como ellos, tengo que dar cabida a la magia, hay mucho espacio para ella.

-¿Qué llevas practicando toda tu vida?

El darse a los demás sin esperar nada a cambio.

-Dime una palabra, un color, un olor y un sabor que te hayan alimentado.

Una palabra: Amabilidad

Un color: el Naranja

Un olor: la Canela

Un sabor: Plátano con chocolate negro

-Con lo que sabes, ¿con qué tipo de cocina soñarías?

Una cocina de fusión, una en la que cada uno pone su parte y surge algo diferente que no se parece nada a lo que teníamos y, nace un plato nuevo.

Acabo la entrevista reflexionando con Dàmaris que, su sueño, no es tal y que, por suerte, ya está llevando a cabo su cocina de fusión.

Me pregunto, cuántos de nosotros ya estamos viviendo lo que soñábamos y no somos conscientes de ello.

Buena pregunta para antes de irse a dormir.

Os dejo, con el deseo de que esta entrevista haya sido tan nutritiva para vosotros como para mí el hacerla y transcribirla.

Luz y alegría

Tundra

Fotografia Tundra de San Martin

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Abrir los armarios

Cuando uno arranca en una cocina, necesita saber con qué utensilios cuenta y dónde están guardados.

Nuestra “cocina”, nuestra vida, está llena de armarios cerrados que debemos abrir para poder saber con qué contamos a la hora de cocinar.

Hay personas que cuando entran en un lugar tienen tendencia a repasarlo todo, incluso a curiosear, cosa que puede ser tomada por otros como una invasión del espacio propio, pero quiero pensar que, intuitivamente, buscan los “utensilios” que les rodean para poder situarse.

Nuestra cocina, totalmente equipada, tiene todos sus armarios cerrados y, es tarea nuestra abrirlos e inspeccionar en su interior qué hay y qué nos puede ser útil para el tipo de platillos que vayamos a elaborar.

Como decía, el que es curioso por naturaleza, seguramente ha abierto ya algunos cajones y armarios, se habrá hecho una lista y está pensando en el siguiente paso: ¿qué quiero cocinar? Habrá hablado con unos y otros, o habrá buscado en internet qué tipo de cocina le gustaría experimentar e incluso, está pensando dónde comprar los ingredientes

Para aquellos que no sois curiosos, que preguntáis antes de moveros, por carácter o educación, abrir uno de vuestros armarios puede ser una odisea e, incluso, es posible que ni hayáis visto que hay armarios y que dentro, puede haber cosas.

O quizás, os dirigís siempre al mismo cajón sin plantearos que podéis abrir otros espacios que puedan inspiraros para nuevas recetas.

Si eres de los segundos, te informo de que puedes vivir sin abrir armarios durante un tiempo, después del cual, te faltará algo… vivir sin abrirlos es vivir sin utilizar todo el potencial que nos ofrece esa cocina totalmente equipada y, en la que podemos cocinar todo aquello que queramos, o experimentar ( con o sin riesgos- si optáis por lo primero, buscad un extintor o un bombero de confianza, que esté de guardia cerca y que esté dispuesto a socorreros) y saborear un buffet libre de cualquier condicionamiento, si os abrís a la experiencia.

¿Habéis abierto vuestros cajones y armarios? Si es así, ¿qué tipo de utensilios habéis descubierto?

A lo mejor habéis descubierto que hay algunos nuevos y otros heredados de vuestras familias que, pueden ayudaros, o no, en vuestra andadura gastronómica.

Es posible que algunos de los utensilios de los que dispongáis sean versátiles, y otros puede que sean específicos de un tipo de cocina determinada, ¿Sabéis cuál?

Si no habéis fisgoneado en vuestra cocina aún, atreveos a abrir algún cajón, sacad lo que hay, observadlo y pensad hacia qué tipo de cocina os inclina, qué os inspira; si es algo nuevo o si por el contrario es algo que lleva el sello de lo conocido. Colocadlo de nuevo en su sitio sin perderlo de vista, así sabréis dónde está cuando lo necesitéis.

Os dejo …voy a echar un vistazo a los míos. Sospecho que, hay unos cuantos sin abrir, así que, voy a ello…

Con el deseo de que encontréis tesoros nuevos u olvidados, que os sirvan para iniciar un nuevo curso en la cocina, me despido hasta dentro de unos días.

Luz y alegría

Tundra

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