UNIVERSO

Uno de nuestros lectores me sugirió indagar sobre la palabra Universo… y con ella, cerraremos este año nuevamente hasta el mes de septiembre, en el que iniciaré una nueva conversación con vosotros a través de una propuesta distinta para continuar nadando en nuestros espacios internos.

Hace unos días y con ocasión de un viaje pude escuchar muchas conversaciones.

Como quiera que los españoles somos muy expresivos, no pude dejar de escuchar las conversaciones que me rodeaban y pensé en la palabra que me había sugerido nuestro lector: Universo.

Había varias personas que debían ir a algún evento multitudinario y en su conversación utilizaban la jerga propia de su colectivo, hablaban de atuendos idóneos a lo que se iba a desarrollar e incluso su manera de moverse tenía su propio sello y pensé en que cada uno vive en su universo.

Un universo decorado, diseñado por nuestros intereses, por todo aquello que escogemos, por todo aquello que nos muestra el sendero que cada uno de nosotros tiene que recorrer.

Un sendero que nos lleva de nuestro universo particular, nuestro” yo” a nuestro origen.

Me pregunto, cuánto nos lleva el yo a la individualidad y cuán lejos podemos estar de la Unidad que somos, ese Uno, del que todos procedemos y al que todos tendemos en nuestro camino de vuelta a casa.

Imagen de Barbara en Pixabay

Etimológicamente, la palabra Universo está compuesta de dos partes: unus (uno) aquello que no está dividido y versus participio pasado de “vertere” que indica un movimiento giratorio, así que algunos lo resumen como uno y todo lo que le rodea o gira a su alrededor.

Me pregunto, en esa capacidad de elección que todos tenemos, qué es lo que escogemos para que forme parte de nuestro universo.

¿Hacemos elecciones conscientes, o por el contrario damos acceso a todo lo que se nos presenta?

Cuando elegimos conscientemente damos paso a unas cosas y dejamos de lado otras; como decía la vecina de mi suegra: “soplar y sorber no puede ser” y, parece que eso lo sabemos en teoría.

La sociedad en la que vivimos nos bombardea constantemente con los intereses de cada cual. Inconscientes a ello, algunos sufren de indigestión al no filtrarlos, otros acusan una saturación de los sentidos si no nos paramos  y otros muchos apuestan por la vida slow. ( vida lenta) ¿Será este un nuevo producto para consumir? o ¿será una opción de vida en la que nos demos el tiempo para mirarnos y darle la mano a lo que Somos?

Dicen que teoría sin práctica que nos ayude a integrarla , poco puede aportarnos al margen de frases bonitas.

Quizás el período que se inicia ahora, para muchos, esas esperadas vacaciones, sea una buena ocasión para preguntarnos conscientemente qué dejamos que entre en nuestro universo y qué no.

Según mi experiencia, en el silencio podremos encontrar las intuiciones que nos guien en ese proceso.

Os deseo unas felices y reparadoras vacaciones en el universo que queráis vivir, porque la vida, es una elección constante, no lo olvidemos.

Luz y alegría

Tundra

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LOCURA

Hablando con unos y otros se menciona con cierta frecuencia esta palabra: ¡esto es una locura!, ¡menuda locura de vida!…y pensé en aventurarme a jugar con ella.

A priori, no parecía muy compleja la cuestión, pero he aquí mi sorpresa cuando buscando entre los que saben de etimología descubrí que no hay acuerdo ni consenso con respecto a su origen.

Unos dicen que ha derivado de una palabra árabe (layqa que significa tonta o estúpida), otros que opinan que del latín “luscus”(quien tuerce la vista) o de “lucus” que significa luz también en latín.

Otros apuntan a que deriva de “locus” que significa en ese mismo idioma, lugar, y por tanto, hablaríamos de alguien cuya mente está en otro lugar, o del verbo “loqui” que significa hablar mucho, asociándose al loco la imagen de quien habla mucho sin sentido.

No os engañaré, este último argumento llamó mi atención por el vínculo que desde antiguo se reconoce entre el inconsciente, el mundo emocional y la luna.

Foto:  Michelle Raponi _Pixabay

Pensaba en: a quién catalogamos como loco y quién establece los parámetros por los que se rige la cordura y/o la locura.

Según he leído, la primera vez que se le dió un nombre a la locura como categoría para ser estudiada se la llamó “alienación mental” y se vinculó su origen a un exceso en las pasiones.

En las cartas del Tarot, el loco, parecía pasar de puntillas por el mundo, rozándolo, pero sin embarrarse y su semblante solía parecer alegre. ¿Alegre fruto de la espontaneidad? ¿Quizás fruto de la irreflexión?

En un mundo donde el exceso de control y los pocos espacios que nos damos para conectar con nosotros mismos llevan a la depresión, a la tristeza y cada vez a más conductas que propician que los individuos deseen salir de este mundo, ya sea usando las drogas, cada vez más sofisticadas; ya sea a través de entornos sintéticos provistos por la simulación informática; ya sea simplemente desapareciendo de esta realidad suicidándose, y pensemos que ha habido un incremento de casi un 6% el año pasado en los suicidios registrados en España en 2022 que ya rondaba un número espeluznante: 4227; en ese mundo, digo, no parece que la “cordura” sea el único camino a explorar y me explico, porque no pretendo atisbar conductas antisociales…

Michaela- Germany- Pixabay

 

La Sociedad, nosotros, hemos diseñado una delimitación territorial de lo que es una conducta aceptada o no, un pensamiento apropiado, o no, un sentir bueno o malo.

No sé en qué momento hemos dejado de cuestionar esas “normas”; muchas de ellas pensadas en aras a una buena convivencia social, y razonables; otras simplemente limitan la expresión de cada uno de nosotros sin razón alguna … y nosotros, que somos esa sociedad, inconscientemente lo abonamos. Lo abonamos con nuestro juicio y nuestra opinión gratuita.

Oía a alguien apuntar que la locura, lo-cura…y recordé como en algunas circunstancias yo me he permitido ciertos momentos de lo que he llamado :“locura mental transitoria”, etiqueta que, viniendo del mundo del derecho, no es muy original.

¿Qué era esa locura mental transitoria? Una exploración, en mi caso, exenta de peligro para mí y para los demás que podía abrir la posibilidad a una percepción distinta de la realidad, a eliminar el corsé que ahoga, el calzado que aprieta, un cinturón que estrangula y que no he cuestionado…pero eso sí, que están aprobados y ratificados por quien quiera que tenga la autoridad para hacerlo…

¿Invita eso a acciones disruptivas? Otra palabra interesante…

Sólo lanzo la posibilidad; abro una ventana, para que, desde el sentir, el juicio y la suavidad con nosotros mismos seamos capaces de curar esta locura en la que nos hemos metido. Quizás un poco de locura, lo cura.

Luz y alegría

Tundra

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ESTÚPIDO

Hoy vengo a presentaros esta palabra, bien, este adjetivo si somos puristas.

Mientras me ponía a escribir, mi mente me ha preguntado si no había otra palabra más bonita para analizar o que aportase algún toque diverso a nuestro universo lingüístico, pero ipso facto me he dicho, Tundra, los “gurús” del momento hacen alarde de encontrar oportunidades en los obstáculos…así que he pensado en cómo podría cambiar nuestra visión una perspectiva diversa de esta palabra…quizás su etimología nos ayude.

Convendréis conmigo que cuando se utiliza la palabra estúpido no es para agasajar ni felicitar a nadie, bien al contrario, y acostumbra a ir acompañado de un cierto tono despreciativo, pero… ¿y si os dijese el secreto que se esconde tras esta palabra?… quizás en vez de utilizar un tono despreciativo utilizaríamos nuestro ingenio para comunicarnos de forma más adecuada con aquel a quien tildamos de estúpido.

¿Me seguís en el proceso?

Según la RAE, es “estúpido” aquel que tiene una torpeza notable en comprender las cosas.

El adjetivo estúpido deriva del latín “stupidus”, y éste, del verbo “stupere” que significa quedar paralizado o aturdido…así que quizás no hay incapacidad, si no una dificultad de comunicación entre el que emite y el que recibe, quedando el que recibe paralizado…¿quizás porque se están utilizando canales distintos?

Hay quienes disponen de muchos recursos personales, y saben muchos idiomas…pero qué le pasa a uno que sólo sabe español y le hablan en alemán… ¿es estúpido? ¡No!, diremos: es que no conoce el idioma… quizás, aquel a quien tildamos de estúpido simplemente no “entiende nuestro idioma”.

Sabéis, esta pincelada me está encantando, me permite buscar alternativas para comunicarme con quien no está entendiendo lo que explico. De eso saben mucho los maestros, seguramente podrían darnos cientos de ejemplos, desde explicar la química a través de la fermentación de una masa de pan, a explicar la gramática a través de una canción de RAP…y qué casualidad, aquel que no lo entendía, seguramente no querrá ser químico, pero entenderá lo que es una reacción química; o alguien que no “entiende” poesía podrá descubrir el ritmo en la versificación del RAP…no son “estúpid@s”, simplemente hay que acceder a ellos desde lo que resuena con ellos , desde sus canales.

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

Jugando con la palabra he descubierto algo, ES -TUPIDO…y…¡anda! he caído en que TUPIDO es cuando hay muchos elementos juntos o apretados.

Tupir es apretar algo haciéndolo más cerrado y espeso y viene de la onomatopeya (Onomatopeya es la formación de una palabra por imitación del sonido de aquello a lo que se refiere.) “tap” sonido que se hace al aprisionar la tierra.

La partícula -ido, viene referida a aquel que recibe la acción.

Así que lo que leo es que el ES-TUP-IDO, es alguien que recibe presión y se cierra.

Cerrarse es equivalente a tensarse…y ¿en cuántas ocasiones y en cuántas terapias hemos descubierto que lo primero que hay que hacer para que el individuo fluya ya sea en el movimiento, ya sea en la comprensión es relajarlo porque está demasiado tenso? Desde la técnica Alexander, Feldenkreis, yoga, o la visión natural… todos hacen hincapié en lo mismo, estamos sobre excitados, estresados…esa palabra tan de moda.

¿Cuántas veces un docente introduce una anécdota chistosa dentro de una explicación compleja para relajar la mente de sus alumnos y favorecer su aprendizaje?

¿Y si aquel al que llamamos estúpido, fuese alguien habitualmente estresado o tenso porque no recibe la información que necesita desde el lugar que es capaz de entender?

Ahí dejo la reflexión que, por supuesto es personal y tiene mi mirada, así que no tenéis por qué estar de acuerdo; pero en mi caso os aseguro que, a partir de ahora, antes de pensar que alguien es estúpido, pensaré si quizás yo no estoy sabiendo utilizar el lenguaje que puede comprender.

Luz y alegría

Tundra

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ENTUSIASMO

Os traigo en esta ocasión esta palabra: ENTUSIASMO. Os la traigo, cuando los días empiezan a alargar visiblemente; cuando el sol parece querer acompañarnos en un proceso de apertura; cuando el corazón empieza a coger carrerilla en su despertar para dar paso a la primavera, a pesar de que este invierno fue más bien tibio.

La palabra entusiasmo, de por sí, nos prepara para algo excitante, parece que lleva implícito el acto de mover el trasero de la silla y llevarnos a la acción; sí, nos hace saltar de ella porque algo nos impele a hacerlo, nos motiva.

Imagen de Gerd Altmann en Pixabay

Desgranemos un poco esa palabra. Proviene del griego: enthousiasmós, la partícula  “en”, significa interior y  la partícula “thou” ,en griego, significa sagrado …los expertos lo traducen literariamente como el “rapto divino”.

Si nos situamos en el mundo mitológico, cuando alguien se dejaba llevar por el entusiasmo implicaba que la energía de un dios se manifestaba a través de él y así pintores, escritores o poetas traían al mundo obras que parecían superarlos a ellos como seres humanos.

Algunos dirían que aquellos estaban poseídos por esta fuerza que supera obstáculos manifestando cosas extraordinarias.

Hasta aquí, pareciera que debiéramos tomar zumos de entusiasmo por doquier para que nuestra vida estuviese llena de color y, hay un algo de cierto, rodearse de entusiastas es como acercarse a una fuente de energía inagotable.

Imagen de Shawn Suttle en Pixabay

No obstante, hay un matiz que puede ir asociado al entusiasmo que me tiene un tanto inquieta y que os comparto, tiene que ver con la posible intolerancia que mi entusiasmo por algo, pueda suponer respecto de otros que no estén tan entusiasmados, o incluso estén en contra de lo que a mí me ha robado el corazón.

El exceso de entusiasmo, ese ímpetu arrollador lleno de pasión puede rallar la vehemencia, y con ella el poco respeto al que no comulga con nosotros en aquello de lo que estamos ardientemente convencidos o a lo que nos dirigimos. También puede desembocar en cierto desprecio o menosprecio de lo que otros opinen y que es diverso de lo que yo veo con una claridad pasmosa, y entonces, echo el freno de mano y me pregunto si el entusiasmo no debe ser un elixir que debe ser suministrado con cuentagotas para disponer, en su justa medida, de esa motivación y la perseverancia que irá cogida de su mano, y así salvar los obstáculos que aparezcan en el camino, y al tiempo, no ciegue nuestra mente en pos de un objetivo seguramente bondadoso a nuestros ojos.

Os dejo con esta pequeña reflexión y con el deseo de que nada, nunca nos entusiasme tanto que queme nuestro sistema en su ardiente fuego, a no ser que sea para AMAR.

Luz y alegría

Tundra

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PATOLOGIA

Cuando oyes por primera vez una interpretación algo distinta de lo que habitualmente tenías asociado a una palabra, a veces, se dibuja una sonrisa en tu interior que abre una ventana a una posibilidad quizás más luminosa. Entiendo por significación más luminosa aquella que nos ofrece un significado dentro del cual, quizás podemos encontrar una solución a nuestras búsquedas.

Seré algo más explícita: escucha la palabra “patología” … no sé tú, pero cuando yo oigo “patología” lo primero en lo que pienso es: el estudio de la enfermedad ( y así lo recoge la RAE) con lo que la palabra enfermedad implica , esto es , las connotaciones que en mi caso lleva asociada : malestar, dolor o sufrimiento…

¿Qué color le das a esa definición de: “estudiar la enfermedad”, si es que puedes imaginar un color para ello?

 ¿Imagináis un color luminoso y brillante?… Os confesaré que cuando alguien utiliza la palabra patología, a mí no me inspira vida, no me lleva a colores brillantes, más bien al contrario, los colores se apagan en mi mente y se vuelven mortecinos.

Patología

Imagen de himmlisch en Pixabay

No he estudiado griego y tengo que aceptar la traducción que otro me ofrece; y uno camina por la vida con esa definición hasta que llega alguien que nos ofrece una alternativa y entonces, se me abren los ojos como platos y pienso: ¡ uau!…

Patología viene del griego “Pathos y logia”;” pathos” significa padecimiento pero también sentimiento y “logia” significa razonar pero también tiene otro matiz que es argumentar mediante palabras, decir, expresar …¿recordáis nuestro post anterior?

¿Y si patología tuviese que ver con la expresión de una emoción??

¿No se os enciende una bombilla iluminando el túnel oscuro y lúgubre de la enfermedad? ¿No despierta en vuestro interior un: ¡AHAAAAA!

Y si puedes imaginar un color a esa nueva propuesta, ¿qué color le das? A mí se me antoja una ventana abierta, más que una cerrada y con cortinas oscuras…pero por supuesto esa es solo mi percepción, percepción que comparto por si a ti también te puede abrir esa ventana.

Para poder buscar la solución a una patología que estudie la enfermedad necesito a alguien muy especializado…pero para escuchar las emociones que se expresan en mí, lo que necesito es estar en mí y dejar de buscar fuera lo que puedo encontrar dentro, sin desdeñar en absoluto el trabajo que los profesionales de la salud nos brindan y a los que acudimos para que nos acompañen en los momentos de desequilibrio vital.

Delfos

Imagen de jacqueline macou en Pixabay

Y viene a mi mente el aforismo escrito en el templo de Delfos: “Conócete a ti mismo”

Y ahí estamos, en este sendero de conocernos y descifrar qué nos decimos. La biodescodificación debió tomar esa interpretación como premisa intentando ofrecernos un camino hacia una vida armoniosa desde la consciencia de lo que expresamos.

Con el deseo de que la próxima vez que oigas la palabra “patología” no te asalte la angustia, si no que te preguntes: Qué se está expresando; me despido hasta la próxima ocasión, con más palabras interesantes que nos abran ventanas por las que respirar.

Luz y alegría

Tundra

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FUNDAMENTAL

Vengo en esta ocasión a presentaros cómo esta palabra: FUNDAMENTAL, puede impactar en nuestra vida y en la de otros.

La primera vez que alguien hizo referencia a esta palabra del modo que os explicaré, me sorprendió y fue como quitar una sustentación a ese tambalillo sobre el que todos nos apoyamos para sentirnos seguros en nuestro caminar diario y, al tiempo, supuso una liberación.

Os explico, os diré que mientas escribo me entusiasmo internamente ante la posibilidad de que, quizás, a alguno de vosotros le suceda lo mismo y lo libere de estructuras innecesarias.

Cuantas veces habéis oído decir: “esto es básico y fundamental”.

Cuando se dice algo así, se dice con decisión y convicción férrea sobre lo que se está exponiendo, no en vano, fundamental significa según la RAE: los principios sobre los que. se sustenta una teoría o la estructura de algo, por lo tanto, hablamos de algo primordial, insustituible, en definitiva, vital.

En la vida, y los que tenemos ya unos años lo hemos ido viendo a lo largo de ella, lo que hoy es “fundamental”, mañana parece no serlo, así que algo que era primordial y absoluto parece no serlo tanto algunos años después…quizás esa “relatividad” es lo que desprenden algunos de nuestros mayores que parecen estar de vuelta de todo y no dan importancia a muchas cosas que a otros todavía nos parecen “fundamentales”.

En los últimos tiempos, la sociedad se volvió líquida, es incierta y aun así los fundamentalismos siguen presentes y a veces tan vehementes como su intolerancia a otras opciones pueda desprender.

Fundamentales hay pocas cosas en la vida, cada uno escogerá las que desee para sustentar la suya, pero nunca está de más preguntarse si aquello que yo consideré fundamental, que me fue trasladado por mi familia o por mi entorno un día, a día de hoy tiene sentido o es una FUNDA MENTAL.

Pararos un momento, sí, he dicho: FUNDA MENTAL… ¿qué es una funda, sino algo que nos obstaculiza ver?

Os propongo durante este mes que os planteéis algunas de aquellas cosas que creéis que son FUNDAMENTALES en vuestras vidas; de la reflexión, a lo mejor concluyamos que quizás sean importantes, pero no fundamentales; quizás sean útiles hoy, pero no non fundamentales; quizás, no darles esa connotación nos abra la puerta a otras posibilidades, otros planteamientos, otras maneras de vivir menos restrictivas; en definitiva, a poder elegir y ser más libres y coherentes con nuestro sentir.

Y os planteo otro reto, cuando oigáis a alguien exponer con energía teorías que tilda de fundamentales, preguntaros qué funda mental lleva puesta o pretende (a veces inconscientemente) poner a aquellos que le escuchan quizás incluso con el ánimo de protegerlos.

Os deseo un mes excitante y quizás liberador en vuestra exploración.

Luz y alegría

Tundra

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Me gustas como eres

Nos encontramos en este mes de junio para compartiros un post de uno de nuestros lectores.

Este apunte  que nos comparte Andrea, es de gran valor  en su aparente sencillez. Tomó como referencia un programa de televisión americano que  contiene un principio básico de relación: la aceptación y el reconocimiento de lo que sí somos y el trabajo personal que hay que hacer para llegar a ese estado de amabilidad universal; algo a practicar no sólo con familiares y amigos.

A veces se tiene la tendencia de resaltar de los demás aquello que difiere de nosotros, como si nosotros fuésemos el único marco de referencia, sin atender a todo aquello de valioso y único que existe y que no reconocemos en el otro, sea porque en nuestra mente “el valor se le supone”, como decían antiguamente a los que hacían el Servicio militar, sea porque en un afán de perfección solo vemos aquello que a nuestro juicio debe ser mejorado…eso sí, recordemos siempre bajo nuestros ojos, nuestra percepción, que no coincidirá nunca con la del vecino, ni tan siquiera con la de nuestros familiares más próximos por mucha afinidad que se tenga.

Deseo que el post que nos ofrece Andrea os inspire…y quizás, si tenéis tiempo, podáis tirar de alguno de los cabos que deja a lo largo del texto; puede ser una bonita excursión con película incluida.

El Sr. Fred Rogers, de voz suave, fue durante más de 30 años el creador y presentador de un programa de televisión para niños transmitido en los Estados Unidos, titulado Mister Rogers’ Neighborhood. En el programa abordó todo tipo de temas, incluidos aquellos que otros no se atrevían a abordar, como los miedos de los niños.

Rogers, de voz suave, pensó que hablar sobre los miedos ayudaría a los niños a lidiar con ellos. Su voz, cálida y pausada, estimulaba en los oyentes una sensación de seguridad, acogida y consuelo, por lo que su fama y la estima de muchas personas, niños y adultos, crecieron con los años.

Hoy diríamos que podía hablar con el niño herido que todos llevamos dentro, sintonizando con su sistema ventro-vagal.

Para obtener este resultado, el Sr. Rogers tuvo que practicar todos los días para no olvidar sus heridas y comunicarse con los demás con serenidad y autoridad, a fin de realizar la vocación educativa que había elegido.

En 2019, Tom Hanks interpretó al Sr. Rogers en la película A Beautiful Day in the Neighborhood (en Español: Un amigo extraordinario) que recomiendo con mucho gusto, especialmente para aquellos que han elegido una profesión de ayuda.

En cada episodio del programa, el señor Rogers, cantaba alguna canción, todas compuestas por él mismo, con un valor educativo y tranquilizador para sus pequeños espectadores y aquellos adultos que también se dejaban inspirar.

Uno de los más famosos capítulos, el primer episodio, contiene una declaración de amor por el niño que crece y que cambia a medida que crece: “Me gustas como eres -le dice el señor Rogers- exacta y precisamente como tú eres”.

El mensaje es claro: el valor de cada persona está libre de cualquier condición. En el análisis transaccional esto podría llamarse “bien incondicional”: estás bien como eres, independientemente de lo que tengas o de lo que hagas, o de cómo te transformes.

Creyendo que este mensaje es nutritivo para quienes logran, aunque sea con dificultad, sentirlo auténticamente en sí mismos, he decidido reproducirlo a continuación traducido.

Me gustas como eres;

Exacta y precisamente (como eres).

Creo que has salido muy bien

Y me gustas como eres.

Me gustas como eres,

sin una duda o pregunta

ni siquiera una sugerencia

Porque, me gustas como eres

me gusta tu disposición,

tu composición facial,

y con tu permiso,

lo gritaré a una estrella.

Me gustas como eres.

No quisiera cambiarte,

ni reorganizarte,

ni de lejos

Me gustas

M-E  G-U-S-T-A-S

Me gustas, sí me gustas

Me gustas, T-U, me gustas

Me gustas, me gustas como eres.”

Ojalá la mirada del Sr. Rogers se nos contagie al igual que ese estado de amabilidad. que procuraba ejercitar.

Como él, deberemos practicar cada día. Tenía sus mecanismos para procurarse ese estado porque nadie ni nada es perfecto. Si miramos desde la amabilidad y la gentileza  a los que nos rodean, estoy convencida de que los frutos de los procesos de cada quien serán como flores que alegren la campiña, ¿os apuntáis a mirar desde el corazón?

Luz y alegría

Tundra

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Ideas en un tintero

La primavera tiene la habilidad de remover aquello a lo que la inmovilidad del invierno le ha dado una apariencia de paréntesis, de interrupción.

En invierno, quizás por el frío, quizás porque merma la luz, parece que disponemos de mucho tiempo para leer, elucubrar, construir futuribles y dejarlos en suspensión para cuando parece que hay más energía disponible.

Y llega la primavera, y nuestros ojos se reorientan hacia fuera.

¿Dónde queda todo aquello que nos inspiró y quizás incluso entusiasmó en las largas tardes de invierno, en las eternas sobremesas acompañados de un té, un café o un pastel de chocolate?

¿Dónde queda la energía que contenía ese plan que nos sobresaltó una tarde y que nos hizo volar con la mente?

En mi necesidad de buscar sentido a lo que nos pasa diariamente, me he creado un espacio donde van a parar todas esas ideas.

A ese espacio lo llamo mi tintero, quizás porque siempre me gustó escribir y me parecía mágico trasladar lo no dicho a palabras.

Las ideas, donde quiera que estén, tienen mayor o menor ventura en función del peso que empiezan a tomar; algunas, las más afortunadas, las escribimos y creamos una lista de: “pendientes de hacer” con lo que ya les hemos dado algo de presencia en nuestra vida, un peso; el resto, siguen nadando en el mar de Nun a la espera de que alguien las precipite.

Mi tintero suele contener un líquido fluido en el que las ideas se mueven esperando a que yo, en un ejercicio de elección, las saque de su encierro.

He observado que algunas tienen una fuerza y una energía intrínseca muy potente y es ella la que me llama insistentemente para que actúe, dejando así de formar parte de ese océano primordial para poder manifestarse en esta realidad.

Seguramente a vosotros también os ha pasado y después de algún tiempo, alguien os menciona una idea y pensáis: eso también se me ocurrió a mí…la diferencia fue que la energía de aquella idea en cada uno prende de forma distinta .Quiero pensar que, si abonamos y aramos el terreno sin prisa, pero sin pausa, poco a poco habrá simientes que brotaran.

Para algunos es francamente sencillo: piensan, sienten y hacen. Otros necesitan más tiempo, otro ritmo, el suyo; y qué magnífico poder reconocer la velocidad de cada uno y poderla imprimir sin culpa ni afán de comparación a lo que uno hace…

Y por eso os quiero preguntar, ahora que la naturaleza explota, ahora que desalojamos nuestros armarios de ropas pesadas, de cosas que ya no nos son útiles, ¿Dónde quedaron esas ideas? ¿Se diluirán por el camino? ¿Plantaremos esas flores en las jardineras de casa? ¿Escribiremos a aquel amigo con el que hace tiempo queríamos comunicarnos? ¿Nos robará algunas noches una idea que encarne en nosotros?

Es tiempo de dar puntadas en nuestra labor, tiempo de pintar con energía en nuestros cuadros, tiempo de ver en nosotros lo que deseamos ver en el mundo. El tiempo del silencio y de las ideas pasó, aunque llegará de nuevo como lo hace cíclicamente; más, si respiráis en el aire el perfume de la Vida nos dirá que ahora es tiempo de actuar…¿Nos ponemos manos a la obra?

Escúchate, toma alguna de aquellas ideas que se quedaron en el tintero y dales forma. Disfruta del resultado. En algunas lo verás rápido, respecto a otras…depende de aquello en lo que te embarques, saborea el camino, porque la idea no surgió para que tu vieses su fruto si no para que gozases en su proceso de creación.

Os deseo una primavera pletórica y entusiasta con aquello que abordéis y recordad que la Vida nos ofrece un montón de posibilidades para que disfrutemos de ellas .

Luz y alegría

Tundra

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AMAPOLAS EN EL CAMINO -1

Llegó el mes de septiembre y con él, los inicios de un nuevo ciclo.

La vuelta al cole da el pistoletazo de salida a esos proyectos que se iniciaron en nuestras mentes en primavera y empezaron a ver la luz a principios de verano para que, madurados bajo el calor y el sol de estos meses, empiecen a mostrarse ahora.

Os propuse que compartiésemos espacio para enriquecer, con las experiencias de algunos de vosotros, aprendizajes, vivencias y sentires… porque cuántas veces hemos creído que algo que nos ha pasado o hemos sentido es único y, al compartirlo, surgen otros que responden: ¡a mí también me pasó!

En ocasiones, compartir las experiencias nos permite quitarle hierro, otras encontramos  soluciones conjuntas u opciones que otros encontraron y nosotros no vemos…En fin, que en mi opinión, compartir según qué cuestiones vividas en silencio y  que pertenecen a la esfera de lo íntimo  es generar un sostén, a veces inconscientemente percibido por quien pasa por una circunstancia parecida a la descrita… y ya no estás solo en tu experiencia, porque hay alguien que puso negro sobre blanco a aquello que tú estás viviendo.

Bien, pues con esa pretensión os sugerí: Amapolas en el camino.

La amapola tiene una connotación especial en mi vida. Es una flor que llama la atención creciendo entre los trigales y al tiempo es delicada y frágil. Vuestros escritos, a mi parecer, serán como esas amapolas: para algunos serán un mensaje que les recuerde que no están sol@s en su experiencia…y es que ¡otros pasaron por ahí!, y al tiempo son delicados y deben cuidarse como tales, porque ellos  son el reflejo de los sentires que sustentan nuestras relaciones y los que conforman nuestro álbum y la memoria de nuestra vida colmada de experiencias.

Ante todo, quiero agradecer a todos aquell@s que me habéis enviado algún texto, vuestro tiempo y apertura.

Para iniciar este nuevo año lectivo, os diré, cómo me sentí yo hace unos días.

Os lo explico breve, que estamos todos acelerados reubicándonos en nuestros sitios para afrontar una vuelta más  lo conocido: nuestro horario de trabajo, el gimnasio, las actividades extras programadas… aunque sé que hay algunos que decidisteis cambiar un poco todo eso.

Hace tiempo que toco mi caracola y hace unos pocos días, mientras la tocaba tenía la sensación de que llamaba a todas las Tundras que he ido dejando desperdigadas por ahí éste último tiempo: a la que le chifla bañarse y se quedó en la playa de la infancia, a la que salió a explorar varios fines de semana entornos desconocidos, a la que leía bajo los árboles o  a la que compartía abanico en estas tórridas noches de verano; las llamaba como el maestro  llama a los niños en el patio de la escuela para entrar en clase. Fue una sensación extraña y al mismo tiempo la constatación y la necesidad de estar toda yo en lo que estoy emprendiendo.

Será que como llega el otoño y la luz va disminuyendo mi Ser, empieza a preparase para lo que llega y empieza a poner orden.

Os propongo que aquello que surgió en mí al azar, lo hagáis vosotros conscientemente… Llamad a todos vuestros yoes para encontraros en otoño en el mismo lugar, allí donde estés, y desde ahí, emprender un nuevo viaje.

Nos volvemos a encontrar el mes que viene con uno de esos textos preciosos que comparten… mientras tanto, ordenemos nuestro entorno y a nosotros mismos…el viaje está a punto de empezar.

Luz y alegría

Tundra

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STARGATE

Se llamaba Pablo y no tenía más que 7 años. Acostumbraba a merendar un sabroso bocadillo de chorizo, o mortadela, o jamón dulce en la cocina, sobre el hule estampado que protegía una mesa que había acompañado muchas conversaciones.

Pablo era un gran oyente. En su casa, lugar por el que pasaban unos y otros con mucha frecuencia por que su madre tenía siempre las puertas abiertas a todo aquel que necesitaba echar un ratito de cháchara, se cocían muchas cosas entre pucheros y mandiles, y él las presenciaba detrás de unas gafas que le permitían ver con más claridad lo que acontecía.

A diferencia de mamá, que era un torbellino inquieto, Pablo acostumbraba a llevar algún libro entre las manos. Sus preferencias eran los libros de aventuras y los tebeos en los que disfrutaba de un mundo de hazañas y peripecias que distaban mucho de su vida cotidiana.

-Niño, sal a jugar a la calle- le decía su madre después de que se hubiese comido el consabido bocadillo y su vaso de leche.

A Pablo, que por su constitución lo del movimiento le costaba un poco, no le nacía motivación suficiente para moverse del sofá o del sillón que había sido del abuelo, y que hacía ya unos años había quedado vacío. Así que mientras mamá centrifugaba por la casa y hablaba cual radio portátil ora con la vecina, ora con alguna visita inesperada, él se refugiaba en sus lecturas creando un paréntesis perfecto después de la jornada escolar.

Una de esas tardes, vino Luís, su vecino, a buscarlo. Les faltaba un jugador para el partido de futbol.

-Anda, vete a jugar con Luisito, hijo- le dijo su madre acompañando sus palabras con un movimiento que lo llevaba hacia la puerta de la casa.

Andromeda

A regañadientes, Pablo acompañó a Luis a un partido que poco le importaba. Jugó, sudó de lo lindo y se enfermó, postrándolo un enfriamiento en cama.

Silencioso como era, estar enfermo y en su habitación suponía estar en la gloria bendita. Tendría tiempo para leer. Su madre sólo lo interrumpiría para llevarle un zumo de naranja, o el antitérmico a la hora indicada, o para preguntarle por lo que le apetecía para comer. El resto de su tiempo era suyo.

En los primeros días en los que la fiebre lo tenía abatido y sintiéndose hervir por dentro pensó en el agua fría, y puso las manos sobre su vientre exactamente sobre el ombligo. Sorprendentemente, sus manos estaban heladas. El frío se coló en su ombligo y eso lo relajó; lo relajó tanto, que cayó en un estado de duerme vela en el que las sensaciones se hicieron tan reales que después no supo si lo que había pasado era cierto o lo había soñado. Mientras el frío relajaba su cuerpo, se sintió colarse a través de su ombligo como el que cae por un tobogán. Cogía velocidad como pasajero en un agujero de gusano de aquellos que salían en los comics y que, después de lo que creyó un suspiro, lo dejó suspendido en medio del universo. Estaba oscuro y al tiempo podía ver las estrellas. Se convirtió en un observador galáctico por unos segundos…unos segundos que fueron interrumpidos por una voz familiar que lo trajo de vuelta. Era su madre.

Estaba aturdido por la visión y la voz de su madre, que perturbaba la digestión de tan espectacular viaje.

Desde aquel día, sus visitas a la biblioteca se incrementaron, buscando imágenes sobre lo que había visto. Descubrió la constelación de Andrómeda, a Pegaso y a Orión en todos aquellos ires y venires buscando información…y empezó a mirar al cielo preguntándose que había allí fuera.

Con sólo 7 años, había hecho un descubrimiento monumental que le permitía desvelar otros mundos…Aquella espiral que se dibujaba en medio de su cuerpo tenía un para qué, igual que los pies le servían para caminar, su ombligo no era sólo un orificio donde se acumulaba la pelusilla del jersey o que limpiar cuando se duchaba, si no que se había convertido en una entrada a algo fascinante.

Agujero de gusano

Lo había conectado con su madre antes de nacer, según le habían enseñado en el colegio, y ahora, por casualidad, le había abierto una puerta al universo.

Luz y alegría

Tundra

Fotografia Tundra de San Martin

 

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